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Eliminar la mitad del tráfico privado en la Gran Barcelona. Ese es el objetivo que persigue --y que se niega a abandonar-- el Área Metropolitana de Barcelona (AMB), unas intenciones con el horizonte 2050.

La segunda aprobación inicial del Plan Director Urbanístico Metropolitano (PDUM) realizada este martes, 10 de febrero, es clara. En menos de 25 años, el área de Barcelona deberá disponer de 240 kilómetros de avenidas que faciliten el uso del transporte público y la bicicleta, además de sumar cerca de 1.000 kilómetros de ejes verdes.

El planteamiento metropolitano, que castiga al vehículo privado como ya lo hizo la versión aprobada en marzo de 2023, ha provocado el rechazo de las patronales empresariales interesadas en la movilidad urbana, que lamentan la imposición de restricciones "sin dar soluciones".

"Falta de alternativa"

La plataforma Mou-te per Barcelona, que agrupa más de una veintena de entidades entre las que se encuentran Fecavem, el Gremi del Motor de Barcelona, Foment del Treball, Anesdor, Barcelona Oberta y el Consell de Gremis, entre otras, lamentan la "falta de alternativa" ante la planificación del AMB.

"No es correcto limitar estos desplazamientos, hay que dar una solución de la misma calidad. Restringen la movilidad sin dar soluciones", apunta Joan Blancafort, portavoz de la agrupación.

Circulación en la ronda de Dalt EUROPA PRESS

El miembro de Mou-te per Barcelona subraya que la reducción del 50% del tráfico es una "estimación muy atrevida", y recuerda que, desde 2011, "la cuota modal ha pasado del 27.3% al 23,4%", una reducción de cuatro puntos porcentuales.

Blancafort afirma que "el urbanismo condiciona la movilidad", y advierte que el colectivo estará "encima de las acciones urbanísticas que se planifiquen".

Más de 5.000 alegaciones

El ente metropolitano se ha visto obligado a realizar una segunda aprobación inicial del PDUM ante la oleada de alegaciones recibidas en su primera versión. El plan recibió más de 5.000 reclamaciones, varias de ellas articuladas por Mou-te per Barcelona.

Garantizar las infraestructuras ferroviarias --una cuestión de estricta actualidad--, garantizar una reserva mínima de carriles para el tráfico privado y la aprobación de una Ordenanza metropolitana de distribución urbana de mercancías, fueron algunas de estas peticiones.

La agrupación solicitó otras cuestiones, como garantizar un mínimo de 50 metros de ancho y cuatro carriles en las avenidas metropolitanas, e impulsar una normativa supramunicipal que detalle las dotaciones de aparcamientos disuasorios en el área de Barcelona.

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