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La primera hora de este jueves, 26 de febrero, se ha convertido en una auténtica odisea para los miles de conductores que intentan acceder a Barcelona y su área metropolitana.

Una tormenta perfecta formada por densos bancos de niebla, diversos accidentes y vehículos averiados ha provocado un colapso generalizado en la red viaria, dejando decenas de kilómetros de retenciones y complicando enormemente la movilidad en plena hora punta matinal.

La niebla reduce la visibilidad al mínimo

El factor meteorológico está siendo el gran protagonista y el mayor peligro en los principales corredores del Vallès. En la AP-7, la visibilidad es crítica debido a la niebla espesa que cubre un tramo continuo de 12 kilómetros entre Barberà del Vallès y Sant Cugat, además de afectar a otros 7 kilómetros entre La Roca y Montornès del Vallès.

Retenciones en una imagen de archivo CEDIDA

Por su parte, la C-58 no se queda atrás, registrando hasta 12 kilómetros ininterrumpidos de bancos de niebla entre Barcelona y Sant Quirze del Vallès, lo que está obligando a los conductores a extremar la precaución y reducir drásticamente la velocidad.

Siniestros y averías estrangulan la circulación

A las severas complicaciones climáticas se han sumado varias incidencias sobre el asfalto que han terminado de paralizar el flujo de vehículos en puntos clave.

Destaca un accidente en la BV-2411, a la altura de Begues y Olesa de Bonesvalls, que ha obligado a habilitar un paso alternativo. Además, otro siniestro a primera hora en la C-32 mantiene 4 kilómetros de congestión en dirección norte a la altura de Sant Boi de Llobregat.

La situación tampoco mejora en la costa, donde la presencia de vehículos averiados en el arcén de la C-31, a su paso por Badalona y Montgat, ha sumado 4,5 kilómetros de retenciones en la entrada a la ciudad.

Rondas y principales accesos prácticamente detenidos

El volumen de tráfico habitual, agravado por estos factores de riesgo, ha provocado que los cinturones de la capital catalana amanezcan colapsados. La Ronda Litoral (B-10) es una de las vías más castigadas de la jornada, acumulando una densa línea de vehículos con hasta 9 kilómetros de cola en sentido sur hacia el Nus del Llobregat.

Un panorama idéntico presenta la Ronda de Dalt (B-20), con casi 10 kilómetros de atascos repartidos en sus distintos tramos y nudos viarios.

Finalmente, las entradas por la Diagonal a través de la B-23 se encuentran bloqueadas, sumando unos 12 kilómetros de paradas intermitentes continuadas desde la zona de El Papiol hasta Sant Feliu de Llobregat.