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Barcelona vuelve a mirar al subsuelo para planificar una de las ampliaciones más ambiciosas de su red de transporte. El Ayuntamiento ha recuperado un proyecto diseñado en 2009, pero que nunca llegó a ejecutarse, para crear una nueva conexión ferroviaria entre el entorno de Poble-sec y la Zona Franca mediante un trazado de aproximadamente seis kilómetros y seis estaciones.

La actuación, cuyo coste superaría los 1.000 millones de euros, permitiría enlazar la línea 3 con las líneas 9 y 10 a través de un recorrido que atravesaría la montaña de Montjuïc y conectaría algunos de los principales equipamientos de la ciudad.

El metro de Barcelona en una imagen de archivo David Zorraquino - EP

El trazado previsto uniría la futura estación de Parc Logístic, de la L9 Sud, con Poble-sec, de la L3, e incluiría nuevas paradas en el entorno del MNAC, el INEFC, Foc y Fira, donde se crearían intercambiadores con otras líneas de metro.

La ampliación busca mejorar la conexión de la Zona Franca, Montjuïc y los recintos feriales, además de ofrecer nuevas alternativas de transporte a barrios y equipamientos que actualmente cuentan con menos opciones de movilidad ferroviaria.

Nuevos nodos intermodales

El acuerdo impulsado por el consistorio también contempla reforzar los grandes puntos de intercambio de transporte de la ciudad. Entre las actuaciones previstas figura la conexión de la futura estación de la Sagrera de alta velocidad con la línea 4 del metro y el desarrollo de una red de terminales de autobuses interurbanos.

En este contexto, Plaça d'Espanya está llamada a convertirse en uno de los principales centros de conexión del área metropolitana, concentrando servicios ferroviarios, metro y autobuses.

Una red que sigue creciendo

El metro de Barcelona superó en 2025 los 480 millones de validaciones, un 2,4 % más que el año anterior, consolidándose como uno de los principales medios de transporte de la ciudad.

Metro de Barcelona

Actualmente, la red cuenta con más de 125 kilómetros de recorrido y 165 estaciones repartidas en ocho líneas, una infraestructura que continúa ampliándose con proyectos de gran alcance.

Mientras se planifican futuras conexiones, las obras continúan en las líneas 9 y 10. El tramo entre La Sagrera y Onze de Setembre permanece cerrado hasta el 30 de agosto para ejecutar trabajos en el denominado macropozo, una actuación necesaria para preparar la futura entrada en servicio del tramo central de la L9 hasta Guinardó.

Los trabajos, impulsados por el Departament de Territori de la Generalitat a través de Infraestructures de Catalunya, forman parte de una de las grandes ampliaciones pendientes del suburbano barcelonés.

Con la recuperación de este proyecto bajo Montjuïc y el avance de las obras de la L9, Barcelona vuelve a situar la ampliación del metro entre sus grandes retos de movilidad para las próximas décadas.

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