El Ayuntamiento de Barcelona ha comenzado este lunes, 14 de septiembre, a instalar llamativas alfombras rojas en los cruces del carril bus de la calle Balmes.
Esta prueba piloto busca atajar una de las principales interferencias que sufren los autobuses en la ciudad como es la invasión de su carril por parte de vehículos privados que buscan girar a la derecha en las intersecciones.
Con los trabajos finalizados de cara a este próximo viernes, la nueva señalización cambiará por completo la dinámica de conducción en el tramo comprendido entre la avenida Diagonal y la Gran Via, afectando directamente a los cruces con las calles Còrsega, Provença, Mallorca y Diputació.
Nueva dinámica de giro para los conductores
A partir de la puesta en marcha de la medida, la nueva configuración impedirá a los conductores incorporarse al carril bus antes de la intersección para preparar la maniobra.
Quienes deseen girar a la derecha tendrán que hacerlo obligatoriamente desde el segundo carril de circulación, cediendo siempre el paso a los vehículos de transporte público.
Un vehículo de TMB circula por un carril bus en Barcelona
Para reforzar esta normativa y evitar confusiones, la pintura roja sobre el asfalto estará acompañada de balizas físicas que separarán el carril justo antes de los pasos de peatones.
Además, se instalará un semáforo intermitente equipado con una flecha que recordará a los coches la prioridad del autobús. Cabe recordar que en el cruce con la calle Aragó esta medida no será necesaria, ya que dicho giro lleva restringido desde el carril bus mediante balizas desde mayo de 2020.
Rescatando la velocidad comercial
El objetivo primordial del consistorio con esta intervención es aumentar la velocidad comercial de las líneas de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) V15, 7, 63 y 67.
Actualmente, el paso de estos vehículos por la calle Balmes sufre retrasos notables, registrando velocidades que apenas alcanzan los 8 km/h.
Un autobús de la línea V3 de Transports Metropolitans de Barcelona / TMB
Esta cifra choca con la media global de la red de autobuses barcelonesa, situada en 11,4 km/h. Recuperar esos 3,4 km/h de diferencia resulta crucial para el Ayuntamiento, ya que se traduce directamente en mejores frecuencias de paso y una mayor regularidad para los usuarios diarios.
"Cada día pasan 200 buses por la calle de Balmes, y por eso hemos decidido impulsar esta actuación de cirugía que da prioridad al bus", ha subrayado Laia Bonet, primera teniente de alcaldía del área de Urbanismo, Movilidad, Acción Climática, Plan de Barrios y Servicios Urbanos.
Los técnicos municipales han apostado por la alfombra roja al tratarse de un código visual que los conductores barceloneses ya asimilan de forma natural, puesto que está ampliamente extendido en los cruces de los carriles bici para indicar prioridad de ciclistas y la estricta prohibición de detener el vehículo encima.
