Paso clave para reforzar la seguridad vial en una de las zonas de montaña más transitadas de Catalunya. La Conselleria de Territori, Habitatge i Transició Ecològica de la Generalitat ha adjudicado las obras de protección y estabilización de un conjunto de taludes en las carreteras de acceso al monasterio de Montserrat, con un presupuesto de casi 1,6 millones de euros.
La intervención tiene como objetivo prioritario prevenir el riesgo de caídas de piedras y rocas sobre la calzada en dos vías con alta densidad de tráfico turístico y local: la BP-1103 y la BP-1121. Según ha confirmado el Govern este domingo, las obras comenzarán formalmente este otoño y tendrán un plazo de ejecución de siete meses.
Actuación en más de cuatro kilómetros de carretera
El proyecto técnico abarca un tramo total de 4,3 kilómetros de longitud, donde se han identificado puntos críticos con riesgo de inestabilidad geológica. En concreto, los equipos de obras actuarán sobre 12 taludes seleccionados: en la carretera BP-1103 se intervendrá en siete taludes a lo largo de su trazado y en la carretera BP-1121, en otros cinco estratégicos.
Las tareas previstas contemplan una primera fase de limpieza, saneamiento y purgado de la vegetación y los fragmentos de roca sueltos. Posteriormente, se aplicarán sistemas de protección activa mediante la instalación de mallas de alta resistencia complementadas con elementos de recogida en la base del talud para contener posibles arrastres. Además, en los puntos donde se detecte un deterioro más severo, se ejecutarán anclajes puntuales de refuerzo.
"Reforzamos la prevención en infraestructuras clave"
La consellera de Territori, Vivienda y Transición Ecológica, Sílvia Paneque, ha subrayado el compromiso del Ejecutivo catalán con la seguridad en las carreteras de la red secundaria: "Queremos reforzar nuestro compromiso con la seguridad vial y la prevención de riesgos en infraestructuras mediante soluciones técnicas adecuadas y adaptadas al entorno natural".
Con esta actuación, la Generalitat busca garantizar una circulación segura de vehículos y autobuses hacia el parque natural y el recinto santuario, minimizando las afectaciones y los cortes de tráfico habituales provocados por los episodios de lluvias intensas en la zona.
