Ampliar o coordinar y mejorar lo ya existente. El debate está sobre la mesa después de que, desde más de un año, los distintos protagonistas se hayan posicionado. El Área Metropolitana de Barcelona, (AMB), que integra a 36 municipios, puede hacer mucho más en la prestación de servicios a los ciudadanos de esa gran mancha urbana. Pero dependerá en gran medida de la voluntad de los distintos alcaldes, que no quieren perder sus competencias sobre los municipios.
La paradoja es que, en muchos casos, esos ediles recurren al AMB para que se ocupen de proyectos que ellos mismos no pueden llevar a cabo debido a la complejidad que comportan o a la insuficiencia de recursos.
Lo que está en juego es algo muy práctico. Las zonas de bajas emisiones, los servicios municipales bici y de patinete o los planes para construir vivienda –en régimen de mercado libre o de protección oficial—deben contar con una dimensión metropolitana y con una gobernanza que sea eficaz, respetando el terreno de cada uno.
Esa discusión se vivió esta semana en el Colegio de Periodistas, donde se presentó el libro del periodista Xavi Casinos, Barcelona Metropolitana, editado por el Ayuntamiento de Barcelona.
Casinos ofreció su propuesta, que tiene el valor de ser formulada por alguien que ha estudiado, vivido y explicado el día a día metropolitano como informador durante décadas. Para este periodista, el AMB se debería ampliar e integrar más municipios de la segunda corona de Barcelona.
Pero, a su juicio, sería un error que todo se diseñara desde la capital catalana. “No se puede diseñar Igualada, por ejemplo, desde un despacho en Barcelona”. La idea es que las distintas ciudades, medianas y pequeñas, actúen en red y puedan prestar servicios de calidad a los ciudadanos.
Con respecto a las zonas de bajas emisiones, por ejemplo, ¿debe cada municipio aprobar una ordenanza específica? El servicio de bicing, ¿no se puede formular desde el AMB y gestionarlo para varias zonas de ese territorio?
En el debate que se suscitó entre Casinos y otros dos ponentes, --el arquitecto Juan Carlos Montiel y el gestor cultural e impulsor desde Foment de Rethink Barcelona, Fèlix Riera—surgió una cuestión determinante: el propio papel del sector privado, de la llamada sociedad civil.
La patronal Foment, por ejemplo, ha sido muy activa en la elaboración de propuestas y ha agitado el debate. La apuesta por un mayor peso del área metropolitana es clara. Pero se echa de menos, --ese fue el espíritu del acto— una mayor incidencia del tejido asociativo, de todo tipo de entidades, desde las económicas a las sociales y pasando por las culturales.
Catalunya, en su conjunto, es un territorio en el que ha habido poca eficacia administrativa. Con respecto a la financiación de la Generalitat, por ejemplo, --con el actual debate ahora sobre un modelo que se ha pactado entre el Govern, ERC y el Gobierno central—se suele decir que está en juego “la financiación de Catalunya”, cuando se trata de la Generalitat.
Porque otras administraciones, como las locales, tienen su propia financiación, con aportaciones directas del Gobierno central, e impuestos propios. Y luego aparecen las Diputaciones, también con una financiación concreta. Y, además, los consejos comarcales, que se han quedado en tierra de nadie.
La ordenación de todo ello se antoja urgente. Pongamos un caso: Montgat. Forma parte del AMB, pero está integrado en el consejo comarcal del Maresme. Y para algunos partidos, como el PSC, Montgat está integrado en la federación del Barcelonès Nord.
¿Hacia dónde deben mirar los vecinos y vecinas de Montgat, que se han quedado sin playas tras los últimos temporales y deberán orientar parte de su estructura económica a medio y largo plazo?
El hecho metropolitano es indiscutible. Nadie pone en duda el papel principal del Govern de la Generalitat, pero esa gran mancha urbana, que integra a unos cinco millones de habitantes, debe poder gestionarse mejor, coordinarse con mayor eficacia. Y para empezar, claro, debe contar con un gran pacto entre administraciones para garantizar un transporte público que esté a la altura, comenzado por el servicio de Cercanías de Renfe.
