ERC y Junts se frotan las manos porque el caos ferroviario les ha caído como maná del cielo. Estaban noqueados y la crisis de Rodalies les ha dado un instrumento para erosionar a los gobiernos y para intentar dar vida a la movilización independentista.

El grito desgarrador de “falta inversión y mantenimiento” se lanza con virulencia como una piedra contra PSOE, PSC y PP. No piensan en que la piedra se convierta en boomerang porque desde 2011 a 2024, los años aciagos de la inversión, gobernaban Junts y ERC más preocupados por la identidad. De hecho, solo preocupados por la identidad. La gestión de lo cotidiano era muy aburrida y no necesitaba de aquella manida astucia.

No hace falta hablar de lo grande. Hablemos de lo pequeño. Anglès, un pequeño municipio de Girona, está gobernado por Junts con 11 de 13 concejales, con una abstención que supera, ojo al dato, el 55% de la población. En estos días, son noticia porque los habitantes deben abastecerse de agua por un camión cisterna.

¿El motivo? Una calle se ha hundido inutilizando la vieja cañería de agua que abastecía al pueblo. El Ayuntamiento ha arremetido contra la suministradora, Aqualia empresa del grupo FCC, por la construcción de una nueva cañería que debía suplir a la anterior que estaba obsoleta y de materiales que ya están en desuso.

El consistorio acusa a la empresa de realizar mal la obra y ser la causante del hundimiento de la calle. No lo cuestiono pero sí me pregunto si el consistorio realizó la revisión de la zona una vez realizada la construcción de la nueva cañería que, por cierto, no había entrado todavía en servicio. Otra pregunta, cuántas veces se había revisado esta calle que linda con una riera.

Las informaciones periodísticas indican que el restablecimiento durarán varios días. Eso sí, no intente consultar la web de Aqualia en Anglès porque de la avería no hay ni rastro, aunque sacan pecho porque solo 0,4 clientes presentaron una reclamación por el servicio. El dato es de 2023, del 2024 y del 2025 ni rastro.

Tampoco hubo rastro de los operarios de Aqualia hasta el lunes día 2 a las 8.30 de la mañana. El caos se produjo a las 13.30 del domingo. 19 horas antes. Eso debe llamarse servicio de calidad. Un dato, esta empresa modelo se presentará a un macroconcurso para renovar los contratos de suministro en ocho municipios del Àrea Metropolitana. Lo de Anglès es una carta de presentación de nivel. Todo un boomerang

Sin duda Aqualia no hizo bien sus deberes, pero el gobierno municipal tampoco. El boomerang siempre vuelve. Y el que también vuelve, como el Ave Fénix, es Manuel Valls. Esta vez para liderar una asociación antisemita. También me pregunto porque no la ha constituido en su Francia natal a la que volvió para hacer política tras el fracaso cosechado en Barcelona. Quizás vuelve porque ¿allí también fracasó?

Que yo sepa sigue siendo ministro de Ultramar en el Gobierno de Francia. Y que sepa también, España y Cataluña no son territorios de ultramar. O quizás, porque el antisemitismo está muy arraigado en Francia y allí no le conviene al señor ministro organizar un fundación plural a favor de Israel.

En su intervención, ha lamentado que se use el "odio a los judíos para conquistar el voto desde la izquierda", y ha apuntado que "Israel es una democracia y está en primera línea contra el islamismo". "Si Israel cae, nosotros también", ha asegurado. Esto lo pude leer en la crónica de Metrópoli.

No vi ni una sola mención a la desmesura del gobierno de extrema derecha judío, tampoco a que Israel ha reconocido la muerte de 71.000 gazatíes, a la demolición de más de 2500 edificios y ni una sola mención al bombardeo del pasado fin de semana que acabó con la vida de 26 personas, entre ellos varios niños.

Evidentemente, tampoco se mencionó la limpieza étnica ni se pusieron peros al resort que Trump quiere construir. Tampoco Valls criticó ni una sola vez al gobierno de Netanyahu. ¿Será porque lo justifica?

Es curioso que se acuse a la izquierda de atacar a los judíos para conseguir votos. No será que Valls y los que le acompañaron no ven la viga en el ojo propio y sí la paja en el ajeno. Quizás valdría que Israel reconociera el derecho internacional, que respete los derechos humanos y la libertad de movimientos. El pueblo judío sufrió un holocausto, la barbarie.

Y ese sufrimiento no es una patente de corso, no le da derecho, para hacérselo sufrir al pueblo palestino. Valls tiró una piedra. A ver si es un boomerang.