El próximo lunes se cumplen cien años de la muerte del artista Joan Llimona (Barcelona, 1860-1926). Para conmemorarlo, en otoño se inaugurará en la Casa de la Pia Almoina de Barcelona una exposición con obras inéditas del más que importante pintor modernista.
Actualmente, se expone en la Fundación Vila Casas de la calle Ausiàs March de Barcelona la obra de Ramon Calsina (Barcelona, 1901-1992). Creador singular, enigmático y “maldito” de la pintura catalana del Siglo XX. Su título: Miserias humanas.
Ambos personajes representan dos caras de las bellas artes barcelonesas. Calsina, represaliado político, ácido, sarcástico y divertido. Llimona, practicante de un cristianismo místico y sentimental y autor de los famosos paisajes y murales de la abadía de Montserrat.
De rememorar la obra de Joan Llimona se ocuparán los Amics del Museu Nacional d’Art de Catalunya. Quienes ya organizaron el 2004 una exposición de Joan y su hermano Josep (Barcelona, 1863-1934), más conocido como escultor modernista.
Josep fue el autor de la mítica escultura femenina El desconsol (el original en el MNAC y la copia en la Ciutadella), del monumento al doctor Robert en la plaza Tetuán y de El entierro de Cristo en el claustro de la Catedral de Barcelona, entre cientos de obras.
Nada que ver las artes piadosas de los hermanos Llimona con los dibujos de Ramon Calsina sobre personajes de su época. Con toques surrealistas, no escapan de su sarcasmo catedráticos, jueces, capellanes, políticos, las desigualdades sociales, las guerras…
Vanguardista avant la lettre, trata temas tan actuales como el maltrato a las mujeres, la miseria y los desahucios. Cáustico, crítico y alocado, aún puede incomodar a algunos moralistas. Por otra parte, sus litografías sobre Don Quijote y Sancho son de un clasicismo ejemplar.
Con una plaza dedicada en su Poble Nou natal, Calsina se relacionó con el músico Manuel de Falla y el poeta Federico García Lorca. Debutó en la Exposición Internacional de Barcelona de 1929 y fue condecorado con la Creu de Sant Jordi el 1990.
Con obra presente en el MNAC, era reconocido en Francia y Alemania hasta que regresó a España, de donde hubo que partir al exilio. Famoso y popular como humorista, coincidió con barceloneses de buen humor como Avel·lí Artís Gener (Tisner) y Pere Calders.
En la otra cara de la moneda de oro del arte catalán, el místico Joan Llimona. Entre sus lienzos más destacados, Esposa y madre, Virgen con niño, La hija pródiga, El párroco… Personajes tan fervorosamente alejados de los toreros muertos de Calsina, por ejemplo.
Léanse estas sugerencias de paseos por amor al arte como una muestra de apoyo y simpatía a la huelga de galerías de arte que ha tenido lugar en Barcelona. Durante una semana, se entristecieron el paisaje y los escaparates más bellos del Eixample.
Su reivindicación, un IVA reducido como tienen los países cultos del entorno europeo. Y la abolición del 21% actual, que aboca las galerías a la inferioridad de condiciones y al cierre de muchas. Si Calsina lo viese, lo incluiría entre sus miserias humanas.
