La Dirección General de Tráfico ha informado de distintas modificaciones del Reglamento General de Circulación y que podrían entrar en vigor el próximo 1 de octubre. Algunas de éstas afectan a los motoristas. En particular, la relativa a que las motos podrán circular por el arcén en los supuestos de embotellamientos y limitando su velocidad a un máximo de 30 kilómetros por hora.

Una noticia esperada por los motoristas, y practicada irregularmente ya por algunos, que puede verse empañada. Así, esta autorización puntual de circulación por el arcén a los vehículos de dos ruedas podría estar condicionada a una señalización expresa de la misma en la vía para su habilitación. Dicho de otra manera, no será en todas, sino en algunas concretas.

Por si no fuera suficiente, Trànsit de la Generalitat ha advertido que en Cataluña se aplicará “la independencia motera”, es decir, que en ningún caso la norma de la DGT se aplicará. Por lo tanto, diga lo que diga el Estado para el conjunto de las carreteras españolas, aquí se impone la excepción catalana.

Por otra parte, la DGT anticipa que se exigirá un equipamiento de seguridad que incluya guantes con protección, calzado cerrado y un casco homologado, no los “quitamultas”, amén del chaleco reflectante en casos de avería o incidencia en la carretera o permanente para los repartidores en la ciudad.

Centrándome en la circulación motera por el arcén, y a la rebelión de la Generalitat de Catalunya al impedirlo, recomendaría a nuestros gobernantes que si de verdad quieren proteger a los motoristas promuevan otras medidas que no la de impedir que las motos en circunstancias de congestión del tráfico y a velocidad limitadísimamente lenta circulen por el arcén.

Que destinen recursos para pavimentar las carreteras, señalizarlas mejor y poner fin a los “guardarraíles asesinos”.

Circular a 30 km/h por el arcén cuando haya atascos es hacerlo a una velocidad mínima con garantías de seguridad propia y ajena, sin perturbar al resto de conductores y respetando la prioridad de los vehículos habilitados también al efecto de circular por el arcén.

Se evita con ello que las motos opten por circular entre los coches y entre los distintos carriles de circulación en un mismo sentido en vías de alta capacidad o en el contrario, entre otras. Basta con constatar como ruedan las motos en las colapsadas, algunas temerariamente, entre coches y entre sus carriles de circulación para evidenciar lo que sí es realmente peligroso.

Un ejemplo, son las propias Rondas al no existir sorprendentemente en gran parte de sus tramos arcén alguno. Por cierto, habría que estudiar si cabe posibilitar en caso de atascos un puntual carril moto a velocidad lenta.

Sugeriría a nuestros gobernantes que en estos días de oleadas sucesivas de calor, sepan lo que es subirse a una moto y se queden, no ya horas, sino minutos interminables de atascos sobre un asfalto recalentado y con el casco puesto.

O que se queden atrapados sin poder avanzar en el interior del túnel de la Ronda del Mig entre la plaza Cerdà y la Vía Augusta, 4 km., o el de la Rovira, tragando el humo acumulado emitido por los vehículos en congestión.

Si tanto les preocupa la seguridad de los motoristas que pongan el acento contra aquellos conductores que no respetan una mínima distancia con las motos.

Un roce entre coches es una rayada lateral, en una moto es una caída, basta tocar el retrovisor, de incalculables consecuencias. Se debiera proteger y recordar la misma como se hace con la señalización de los ciclistas. Guardar la distancia es también la de aquel que se te pega al guardabarros trasero.

¿Cuántas sanciones se imponen al respecto? ¿Y por giros de dirección o cambios bruscos de carril? ¿Y por aquellos, básicamente camiones y autobuses que imponen su prioridad de peso a la de paso del resto de vehículos?

Cierto es que no pocos motoristas circulan en zigzag, a golpes de gas, etc., pero esta constatación que corregir no es incompatible con sancionar a quienes ponen en riesgo a los motoristas por su manifiesta fragilidad al ser su vulnerable cuerpo el chasis de la moto.

Confío en que siga adelante, y no se retrase de nuevo, que las motos circulen por el arcén, también Cataluña, y sin precisar señalización expresa. Que se permita, además, que puedan hacerlo, por seguridad y al no perjudicar la velocidad comercial del bus y el taxi, por el carril habilitado a ellos, y a la bici en ocasiones, en la ciudad de Barcelona como en la mayoría de principales capitales de España.

También en todos los carriles reservados al transporte público o y o a vehículos de alta ocupación, carriles VAO, en los accesos a Barcelona.

Que no nos dejen a los motoristas “tirados en la cuneta” por la falta de protección y el no impulso de medidas proactivas al efecto desde las distintas administraciones en el ámbito de sus competencias. Dicen querer proteger a los motoristas, pero en la práctica los complejos y la gobernanza “motofóbica” o erróneas se imponen.