Alegre noticia que del pregón de la Mercè se ocupen la famosa sumiller Meritxell Falgueras y su padre Toni Falgueras, el bodeguero del célebre Celler Gelida, en la Calle Vallespir de Sants.

Internacionalmente conocidos donde exportan vinos, en su barrio y en Barcelona, ambos son continuadores de la saga de Vicenç Febrer Solsona (1926-1991), conocido como El León de Sants.

Boxeador y luchador de lucha libre. Campeón de Catalunya, España y Guante de Oro en Angola. Pasó de ser un chaval que cargaba vacas en un establo de Sants a tener una tienda de bicicletas, motos y automóviles. Luchó en Las Arenas, el Iris y el mítico Price.

“Le gustaba sorprender a los vecinos que le trataban como un héroe cercano; benefactor y afable, tenía vocación de showman y no disimulaba la jactancia de los viejos guerreros”, lo retrató en El Mundo Deportivo Josep Maria Artells, su mejor biógrafo.

Buen vendedor de motos en la realidad y en el doble sentido de la expresión, cuando en la Transición se presentó a dos elecciones municipales y se ganó su puesto en el consistorio. Fue el pionero del populismo de barrio.

Efusivo, simpático, invitador de cañas y carajillos en los bares del barrio, descuentos a sus votantes… Fue el político más divertido, campechano y dicharachero que ha tenido Barcelona desde la Transición. Hasta que un día metió la pata.

Fue durante un debate en el Ayuntamiento sobre gastar dinero público para el aprendizaje y el uso del catalán. Dijo que no valía la pena “para cambiar la alfombra por una catifa”. Fue su perdición. Lo maldijeron, lo estigmatizaron y le condenaron a la nada y al olvido.

Pero sus andanzas y leyendas aún se recuerdan en Sants y más allá. Como concejal, “entró en el universo de cierta ‘jet’ barcelonesa entre cultural y folclórica", escribió Artells.

Cuenta que “le compró un Jaguar descapotable a Xavier Cugat equipado con un teléfono móvil ficticio”. Que “conoció a personajes como el Nobel Severo Ochoa y el Príncipe Rainiero”. Sus paseos por Barcelona con el león Vicentet eran cosas de un valiente.

Su biografía se enriqueció cuando su hija María se casó con Antonio Falgueras, el vecino del Celler Gelida, con 131 años de historia. Él y su hija Meritxell son los pregoneros de las fiestas de La Mercè. Sobre ellos planeará la memoria emocionada de El León de Sants.

Es un pequeño desagravio a un hombre bueno que, a su manera, hizo todo lo que pudo por el bien de Sants y de Barcelona. Un recuerdo y un indulto metafórico y real serían apropiados. Más cuando tanto se presume de memoria democrática.

Vicens Febrer fue un demócrata que no cometió delito alguno. Sólo opinó sobre la alfombra y la catifa. Ahora que tantas amnistías se otorgan y tantos indultos se regalan, incluso a una política delincuente y convicta, habría que reivindicar a El León de Sants.

Nuestra Señora de la Merced lo tenga en su gloria.