Quedan 272 días para las municipales y, no se engañen, la casa está por barrer. Un 10% de los barceloneses se van a abstener, según el último barómetro municipal, y un -aquí viene el primer terremoto- 45,1% no quiere decir a quién va a votar, o no sabe a quién votará. Por tanto, estos 272 serán bue tendrá la ciudad, dos más que en la actualidad.
Segundo terremoto. De alta intensidad, sin lugar a dudas. Junts per Catalunya pasa de ser el ganador de 2023 a ser el último de la fila. Martí Gabils, el gran desafío de Puigdemont, no da la talla y se podría quedar con un máximo de 2 regidores. El líder de Junts recibe un 5 de nota, pero solo lo conocen el 19,1% de los barceloneses. Los junteros pierden todo el voto prestado en 2023 cuando los encabezaba Xavier Trías y parte de los suyos huyen despavoridos para recalar en la extrema derecha independentista.
Tercer terremoto. Los Comunes van de mal en peor. Su candidato, que sigue desaparecido, recibe un suspenso con un 4,6 de nota y muestra un gran desconocimiento de los barceloneses. Solo lo conoce un 46,3% y eso que lleva media vida en primera línea de la política y cero días en la ciudad a la que quiere representar. Los Comunes pueden aspirar a un máximo de 5 concejales perdiendo la mitad de la representación. Para colmo de Pisarello, el 3% de los consultados prefieren de alcaldesa a Ada Colau y él no sale en el top ten. Mal candidato y mala política son un coctel letal. No apostar por la estabilidad de un gobierno de izquierdas puede ser un lastre demoledor.
Cuarto terremoto. Aliança Catalana con un candidato desconocido entra como elefante en cacharrería alcanzando un máximo de 4 concejales, lo que implica pasar por encima de Junts, PP y Vox. Es decir, por encima de toda la derecha ya sea independentista o no. De hecho, los de Jordi Aragonés se nutren de un buen segmento electoral de Junts pero también de Vox y PP, que deja a estos renqueantes y con expectativas frustradas.
Quinto terremoto. Dani Sirera, el líder del PP, sudará la camiseta si quiere mantener sus actuales 4 concejales. Barómetro en mano perdería un concejal lo que augura un duelo al estilo de OK Corral con Vox. Núñez Feijóo, con estos datos, confirma que no es un valor añadido en el PP catalán que tendrá que lidiar en solitario en las municipales, el peor escenario posible para la formación de Alejandro Fernández.
Sexto terremoto. Los antisistema, anticapitalistas, soberanistas e independentistas de la CUP siguen fuera del consistorio. Podrían entrar con un regidor pero no dependen de si mismos. El intento de aglutinar a todo el espectro izquierdista puede ser un antídoto pero sin candidato lo del ascenso al Tourmalet es una broma.
Séptimo terremoto. Vox que se las prometía muy felices está acusando colapso. Por un lado, el PP resiste aunque con dificultades y Aliança Catalana les roba la cartera llena de votos. No aclarar quién es su candidato no les beneficia en absoluto. Les garantiza su suelo actual de dos concejales pero poco más.
Octavo terremoto. ERC se las promete muy felices con el subidón del barómetro municipal pero “no diguis blat fins que no el tinguis al sac i ben lligat”. ¿Por qué? Porque Elisenda Alamany es una gran desconocida para el 58% de los barceloneses. De hecho, Collboni, su gran rival, tiene un grado de conocimiento que es justo el doble. Quizás por eso, Alamany no figura en el ranking de alcaldes preferidos y “cede” su puesto a Gabriel Rufián, con el que no tiene grandes relaciones. En ERC están entusiasmados porque suben a 10-11 concejales, pero no se engañen esto es la recuperación de lo que perdió un tal Ernest Maragall en 2023.
Noveno terremoto. El PSC de Collboni sube en contraposición al PSC de Illa que baja según el último CEO. Puede aspirar a alcanzar 13 concejales mejorando su posición actual pero le aboca a un acuerdo de gobierno en la próxima legislatura. Lo puede tener más fácil con una ERC que no se parece en nada a los Comunes, pero 13 sigue siendo un número exiguo para gobernar con comodidad. Mucho tendrá que esforzarse el candidato preferido de los barceloneses para atraer a ese 45% indeciso. En esta partida, Collboni se juega el confort de su mayoría.
Décimo terremoto. El de mayor intensidad. Que el 23 de mayo no otorgue a Barcelona una mayoría estable. PSC y ERC tienen el viento de cola para atraer a los indecisos sin menospreciar a una Aliança Catalana que crece por doquier. El resto de formaciones bastante tendrán con hacer un control de daños adecuado. Lo mejor para los sufridos habitantes de Barcelona es que podremos tener un gobierno más estable, siempre y cuando, no se les suban los humos a los republicanos.
