Antes de que el calor de agosto acabe de derretir los sesos, es recomendable cuidar y mantener la memoria. Para ello, un sitio fresco, agradable y evocador es el Arxiu Fotogràfic de Barcelona (AFB). Uno de los menos visitados de la ciudad. Sin embargo, existe.
Creado en 1916, se ubicó en la Casa de la Ciutat y en la histórica Casa de l’Ardiaca, frente a la Catedral y la capilla de Santa Llúcia. Hasta que en 2005 se trasladó a su actual sede en la segunda planta del antiguo Convent de Sant Agustí (plaza de Pons i Clerch, 2).
Todo en el alma del barrio Gòtic. Cerca del Museu de la Xocolata de Barcelona en tiempo de helados y batidos de chocolate. Indicado placer para refrescar el sabor de la mente (es el Cola Cao...). Antes o después de ver el AFB, con más de cuatro millones de fotografías.
Además de muy bellas exposiciones, el AFB organiza para los próximos martes de septiembre y octubre una actividad matutina pensada para personas mayores. Su objetivo, socializar y estimular la capacidad de recordar y aprender.
Inventada en los años 70 del siglo pasado, se llama Retrofotografía. Consiste en recrear fotografías antiguas en los lugares donde se captaron. Los participantes los visitan, toman fotografías, las recrean, las comparan y conversan sobre lo que fueron y lo que son.
Avalados por psicólogos de los CAP, estos paseos por la ciudad y por sus tiempos son una sugestiva herramienta contra la amnesia, la desmemoria y el olvido. Es el ¿qué se hizo de…? El tempus fugit… Con un teléfono móvil o con una cámara convencional.
Es, también, otra manera de pasear o de badar, embobarse y entretenerse. Acompañados y guiados por profesionales de la fotografía, se favorece la retentiva en los ojos y en las fotos.
Pocas cosas hay tan potentes como las imágenes, más aún si se acompañan de mil palabras. Es “hundir la mano en la memoria”, que decía el editor y poeta Carlos Barral. Navegante por el libro gráfico Catalunya des del mar, junto al fotógrafo Xavier Miserachs.
En los libros de fotografía del AFB, desde los clásicos hasta los actuales, todo invita a evocar y rememorar. A ver e interpretar las cosas y las imágenes de otras maneras y a participar en ellas en vivo y en directo. Todo para que las neuronas no pierdan su brillo.
Este año, el AFB ha realizado el proyecto Fotomemòries, un taller de imágenes para personas con alzhéimer y pacientes con achaques cognitivos propios de la edad. Se inició el 2019 y se actualiza y varía según los participantes.
El propósito de estas iniciativas es dar bienestar y contribuir al envejecimiento activo para que los participantes puedan aportar más a la comunidad. También sirve para acercar la ciudadanía al inmenso patrimonio cultural que es la fotografía.
La Retrofotografía enlaza con la mnemotécnica y la mnemónica, que son técnicas y procedimientos de asociación mental para facilitar el recuerdo de algo. Es un póngase usted en su lugar cuando aquello.
En todo caso, la propuesta del AFB enlaza con la filosofía escolástica medieval, que definía la memoria como una de las potencias del alma. Así fue, es y que dure.
