“Tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro”. “En sus ojos hay una sabiduría ancestral que solo los animales poseen”.
Setenta años hace que Juan Ramón Jiménez (1881-1958) fue galardonado con el premio Nobel de Literatura. Uno de los grandes poetas de la literatura universal es y será siempre reconocido por su burrito Platero y yo.
“Al hombre que es bueno debieran decirle asno; al asno que es malo debieran decirle hombre”, sentenció. Cuadrúpedo cargado de peso y paciencia, el rucio es útil y bueno. El malo, es inútil cuando se pone borde y no tira ni a palos.
Total parecido con el animal llamado racional, Platero, nacido en 1914, es, en su versión escolar, el asno más leído de la educación en España y en muchos países de habla hispana. Ha sido la primera lectura de millones de personas.
Por lo que respecta a Catalunya, Juan Ramón Jiménz (JRJ) comparó Nueva York con Barcelona y la definió “pesadilla de un arquitecto catalán”. En su cuento La cómica se lee: “tuviste la escarlatina en Barcelona”. En sus Elejías andaluzas, que tanto Andalucía como España y como Barcelona eran de “cartón piedra”. Puesto a resumir, concluyó que en Madrid, Sevilla y Barcelona: “galletas, fajas, vinos, pasas, navajas, aceite”.
No obstante, Barcelona le quiere, le recuerda y una calle lleva su nombre. Como en L’Hospitalet y en Rubí. Al igual que una escuela pública en Martorell y otra en Sabadell, por lo menos.
Actualmente, lo más significativo en la relación de JRJ y Barcelona es la revista Ateneu, especializada en el estudio y la difusión del poeta. También el Centro de Estudios y Documentación Zenobia Camprubí de Malgrat de Mar, donde nació la esposa del poeta. Además, Malgrat de Mar está hermanada con Palos de Moguer, donde vio la luz JRJ. La devoción y el tesón para rememorar y estudiar al Premio Nobel se deben al escritor y poeta Ángel Sody de Rivas, que vive en Catalunya.
Observan los eruditos que, en su relación con Platero, JRJ retrató contradicciones humanas como la bondad y la maldad. Asno, borrico, burro, garañón, jumento, onagro, pollino, rozno, rucio…
Nombres de un animal de suma importancia para los humanos, a los que acompaña desde los más remotos tiempos en la vida real y en la literatura. En la presente época de asnos bípedos con traje y corbata en los poderes, releer a Platero calma y relaja.
Lirismo, ternura, contacto con la naturaleza, estilo musical… El borriquillo, símbolo e icono humorístico del catalán, es mimoso, sabio que no tropieza dos veces en la misma piedra, trabajador, amistoso, juguetón y encandila a las criaturas.
“El otoño trae consigo colores cálidos que abrazan nuestro corazón aventurero.” “El aire puro de octubre afila los límpidos sonidos, sube del valle un alborozo idílico de balidos, de rebuznos, de risas de niños, de ladridos y de campanillas...”
Juan Ramón Jiménez, Premio Nobel, 1956.
