Algunos políticos dicen que las del 29N serán las elecciones más importantes de los últimos 50 años. Puede que exageren y que en realidad solo sean las más importantes de su vida por lo que les va en ellas.

Pero hay observadores que también subrayan la singularidad de unos comicios en los que la extrema derecha podría gobernar de nuevo en España, aunque ahora pasando por las urnas.

En cualquier caso, son quizá las más crispadas que pueda recordar quien haya votado desde 1977. Prueba de ello son las alianzas –naturales-- frustradas y esos frentes que se disputarán el Senado, como si solo hubiera dos partidos.

Casi municipales

Para los barceloneses también son singulares porque en esta ocasión se da un fenómeno curioso. Los cabezas de las listas más importantes han sido alcaldes de dos grandes ciudades catalanas, lo que no supone que el municipalismo vaya a tener protagonismo, en absoluto.

Jordi Hereu, actual ministro de Industria, que presidió el consistorio de Barcelona entre 2006 y 2011, y concurre por el PSC. Ada Colau, con dos mandatos en la capital catalana, será la candidata del Frente Amplio. Xavier García Albiol, alcalde de Badalona, el político más votado en las cinco últimas elecciones municipales en la localidad barcelonesa, por el PP.

Mientras Hereu es un candidato de cuota sin gran tirón, Colau ha quedado en una situación comprometida tras el fracaso de su iniciativa, como le ha ocurrido a Gabriel Rufián después del presunto intento aglutinador izquierdista.

García Albiol, sin embargo, representa uno de los mejores movimientos estratégicos de la dirección del PP para frenar la fuga de votos a su derecha. En 2023, obtuvo el 55,73% de los sufragios en las municipales de Badalona frente al 1,37% de Vox: 18 concejales a 0. En Barcelona, su partido consiguió entonces el 9,21% y Vox el 5,70%: 4 a 2.

Cayetana Álvarez de Toledo en el Congreso Jesús Hellín EUROPA PRESS

A esa marca solo se ha aproximado Isabel Díaz Ayuso, que en las autonómicas del mismo año logró el 47,34% y dejó a los de Santiago Abascal en el 7,31%. Para el 29N, los ayusistas quieren colocar a Cayetana Álvarez de Toledo como segunda por Madrid, tras Alberto Núñez Feijóo, para asegurar la distancia de Vox.

En esos términos se plantea la lucha en las derechas, mucho más agudizada que en las izquierdas, excepción hecha –claro-- de la izquierda de la izquierda, donde han perdido de vista al adversario.

Incluso aunque fuera a abandonar la alcaldía, la sombra de Albiol planearía igualmente sobre la campaña catalana. La condición para ir en la lista de las generales es seguir en Badalona, pese a que su jefe le haya puesto deberes de ministro del Interior in pectore.

Su currículum antiocupación permite al partido entrar en el espinoso asunto de la vivienda de frente y desde la perspectiva de los pequeños propietarios; y, por el mismo precio, en la inmigración retomando el hilo aún vivo de Ceuta. Todo ello compatible con el antisanchismo como eje central de la oferta conservadora.

Alejandro Fernández aplaude al cabeza de lista del PP por Barcelona en presencia de Feijóo Kike Rincón EUROPA PRESS

Puede que con esta candidatura Feijóo sólo quisiera fastidiar a Alejandro Fernández –en las imágenes de los encuentros del fin de semana pasado con el de Badalona no se cruza ni la mirada--, y también es posible que haya sido una improvisación como cuando anunció sacrificios si llega a gobernar.

De momento, parece que ha dado la campanada en esta fase de precampaña tan sembrada de meteduras de pata. El PP preparó bien la jugada: primero lanzó el globo sonda, luego hizo encuestas para saber qué grado de rechazo podía generar el cambalache municipal-nacional, y, a la vista de los resultados, confirmó la apuesta.

Un debate a tres --Hereu, Colau y Albiol-- resultaría más que interesante porque sin ser elecciones municipales no podrían huir de la hoja de servicio de los exalcaldes. Las proclamas se podrían confrontar con los hechos.