El majadero de Vito Quiles se proponía montar uno de sus numeritos en la universidad de Bellaterra, pero al final se le prohibió llevarlo a cabo y se trasladó al IKEA más cercano, donde optó por hacerles la pelota a sus escasos seguidores y a lamentarse de que la autoridad competente le negara la posibilidad de dirigirse a sus fans en el recinto universitario. Hay que decir que estos tampoco las tenían todas consigo, dado el overbooking de antifascistas que se registraba en la Autónoma ante la anunciada presencia del agitador de extrema derecha.

Cuando se anunció que Don Vito no pondría los pies en la UAB, lo normal habría sido que los antifascistas se disolvieran y se fueran a tomar unas birras en el bar más cercano. Pero quien crea eso no conoce a nuestros antifascistas de capucha y pañuelo en los morros, una gente que tiene sus prioridades muy claras. Don Vito era la excusa para liarla, pero si no aparecía, tampoco pasaba nada, pues ahí estaba la policía, cuya mera presencia resulta extremadamente ofensiva para cualquier antifascista que se respete.

En nuestro caso, antifascista es el eufemismo que utilizamos para describir a un hooligan cargado de rencor social al que le va la bronca sin tasa. Por eso, si el objeto de tu odio no se materializa, la emprendes contra la pasma, que, como todo el mundo sabe, siempre tiene la culpa de todo (All Cops Are Bastards, en breve, ACAB, Todos los polis son unos cabrones).

Conclusión: Don Vito delante del IKEA más cercano mientras, en la universidad, los presuntos antifascistas, que tampoco se diferencian tanto del objeto de sus iras, arrojando a los mossos d´esquadra basura, botellas de cristal, piedras y objetos contundentes en general. Otro triunfo de la democracia y el antifascismo fetén.

La Hoodie Brigade es un fenómeno internacional que siempre ha gozado de mucho predicamento entre nosotros, que hemos atraído a presuntos anarquistas italianos y alemanes que se han sumado gozosos a nuestras okupaciones y a cualquier actividad que llevara a enfrentamientos con la pasma.

A nuestros antifascistas, locales o importados, les da lo mismo la independencia de Cataluña que la libertad de Pablo Hasel o la revuelta de Urquinaona: el caso es liarla parda, quemar contenedores y coches y, si se tercia, la Pedrera. Muchos de ellos se están pegando actualmente una juerga tremenda en Francia, junto a los que protestan por causas concretas, pero no creen que se vaya a solucionar nada prendiendo fuego al ayuntamiento de Limoges o saqueando las tiendas de Tommy Hilfiger.

El episodio de Vito Quiles es claramente indicativo de lo que se les pasa por la cabeza. Podrían pensar que, muerto el perro, se acabó la rabia. O sea, que sin la presencia de Vito Quiles no tiene ninguna lógica organizar una protesta por la presencia de Vito Quiles. Me gustaría saber cuántos antifascistas de verdad, o alumnos de Bellaterra, había entre los congregados.

Hablo de un personal que no se organiza la semana para ver cuándo puede ir al cine, a la biblioteca, a un museo o al circo Ringling, sino para ver cuántas manifas pillan en las que puedan intentar descerebrar a un madero. En su caso, el noble antifascismo es una mera excusa para poder montar sus espectaculares cirios urbanos.

Como es habitual entre nosotros, afectados de buenismo, ese colectivo iconoclasta (aunque no sepa lo que quiere decir iconoclasta) ha sido ignorado durante años, sin planificación policial alguna para detectarlos y desactivarlos. Se apuntan a todo lo que implique destrucción con la excusa inverosímil de que les mueve el antifascismo.

En estos momentos, deben estar observando lo de Francia con envidia. Cuando el malestar se traslade a España -algo que me parece inminente- ahí estarán ellos, como estuvieron en la quema de Urquinaona, en las celebraciones rambleras del Barça y en cualquier situación que les permitiera dar rienda suelta a su insania destructora.

No sé de qué viven. No sé si trabajan (difícil, pues es asaz incompatible con las constantes manifas). Pero, en la línea de los pirómanos, no pararán hasta que todo arda y Nessun dorma.