Sant Andreu de la Barca es una de las ciudades del norte del Baix Llobregat que aspira a ganar peso en el futuro metropolitano de Barcelona. Al frente del municipio está Marc Giribet (ERC), quien ha situado su transformación urbana y modernización entre las prioridades del mandato. Tres años después de llegar a la alcaldía, el dirigente ha presentado una hoja de ruta con 18 proyectos estratégicos para “preparar Sant Andreu para el siglo XXI”.
La voluntad de impulsar cambios se traduce en iniciativas que abarcan desde la construcción del futuro CAP y la creación de más zonas verdes hasta la mejora de la limpieza y el impulso de un nuevo barrio de 600 viviendas. Entre los proyectos destacados figuran la transformación del Parc Central, un corredor que conectará la montaña de Can Salvi con el río Llobregat.
Pero el interés de Giribet va más allá de las fronteras municipales. Su planteamiento pone sobre la mesa una cuestión que Barcelona no debería perder de vista: el futuro de la metrópoli no se construye únicamente desde los municipios colindantes a la capital, sino también desde las ciudades más alejadas.
Y eso reivindica Giribet: que lugares como Sant Andreu sean también actores relevantes para el crecimiento económico, la cohesión territorial y la calidad de vida del conjunto metropolitano. El reto, ahora, es convertir los proyectos y las ambiciones en resultados. La capacidad de renovar la ciudad y, al mismo tiempo, reivindicar el papel de los municipios periféricos en la agenda metropolitana sitúa a Giribet en el debate sobre qué Barcelona se quiere construir en los próximos años.
