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Internet nos pone fácil encontrar muchas cosas de todo tipo. Entre ellas, anuncios que hablan de “respuesta en minutos”, “sin papeleos” o hasta “minicréditos sin rechazos”.

Detrás de este lenguaje comercial existe un proceso de evaluación real, en el que hay criterios concretos y límites que ninguna entidad que sea responsable se puede saltar. Sin embargo, detrás de ese lenguaje comercial hay un proceso de evaluación real, con criterios concretos y límites que ninguna entidad responsable puede saltarse.

¿Qué revisa realmente una entidad al evaluar una solicitud?

Cuando las personas solicitan un minicrédito online, la entidad no “regala dinero”, asume un riesgo, como nos confirman los expertos de AvaFin, referentes para la consulta de alternativas de financiación, ya que presta una cantidad pequeña a corto plazo y debe tener cierta seguridad de que la va a poder recuperar. Para ello, analizará varios factores clave antes de aprobar o denegar la operación.

Lo primero es verificar la identidad y los datos básicos por parte de los solicitantes: ser mayor de edad, residencia legal en España. Contar con DNI o NIE vigentes, tener una cuenta bancaria a nombre del

solicitante y facilitar un teléfono y correo electrónico válidos. Estos requisitos son los mínimos cuando se quiere tramitar cualquier clase de producto financiero.

Luego, entra el núcleo de la decisión: la capacidad de pago. En este sentido, las entidades acostumbran a mirar:

· Ingresos recurrentes. No van a exigir siempre una nómina tradicional. Se puede aceptar la pensión por prestación por desempleo, ingresos como autónomo o movimientos bancarios regulares que muestren entradas de dinero estables.

· Gastos fijos y otras deudas. Cuando la persona ya cuenta con varios préstamos en curso, tarjetas con cuotas o gastos recurrentes altos, la entidad puede considerar que añadir una cuota nueva eleva mucho el riesgo de impago.

· Importe solicitado y plazo. Se piden cantidades pequeñas y plazos cortos. Cuando el importe es desproporcionado respecto a los ingresos, hay más posibilidades de rechazar la solicitud.

Muchas entidades lo que hacen es consultar los ficheros de solvencia como ASNEF o Experian. Encontrarse en un fichero de morosos no implica automáticamente el rechazo, pero sí que va a reducir las opciones y se pueden aplicar condiciones más restrictivas. Lo que más se valora es el importe total de la deuda impagada, la antigüedad de la incidencia y si existen varias deudas activas con varios acreedores.

¿Por qué una solicitud puede ser rechazada?

Pese a que el marketing habla de “alta aprobación” o de criterios flexibles, lo cierto es que ninguna entidad va a poder garantizar que todas las solicitudes se aprueben. De hecho, utilizar expresiones como “minicréditos sin rechazos” puede que nos lleve a confusión: a nivel práctico, este término describe a productos con requisitos más amplios y mayores tasas de aceptación, no solamente aprobación automática del 100%.

Las causas más habituales de rechazo son:

· Ingresos insuficientes o no demostrables. Cuando la entidad no puede verificar que la persona tiene suficiente dinero para devolver el préstamo acordado, denegará la solicitud por prudencia.

· Nivel de endeudamiento alto. Cuando más de un 30-35% de los ingresos mensuales están destinados al pago de deudas y gastos fijos, añadir una nueva cuota puede llegar a poner en riesgo la estabilidad financiera de los solicitantes.

· Incidencias graves o muy recientes en los ficheros de morosidad. Deudas de importe elevado, muchos impagos activos o incidencias muy nuevas son señales de alerta que pueden acabar llevando al rechazo.

· Documentación incompleta o inconsistente. Si los datos aportados no cuadran, la entidad puede acabar cerrando la solicitud.

· Deudas activas con el mismo prestamista. Bastantes entidades no conceden un nuevo minicrédito si el cliente todavía mantiene uno anterior pendiente de devolución.

Lo más importante que hay que entender es que un rechazo no es un castigo, sino que hay que verlo como una medida de protección: tanto para la entidad (que así no tiene que prestar a quien es posible que no pueda pagar) como para el mismo solicitante (que así evita asumir una deuda que puede acabar agravando su situación).

Conclusiones

Cuando buscamos “minicréditos sin rechazos”, reflejamos una necesidad real, puesto que son muchas las personas a las que les niegan los créditos en los bancos tradicionales y necesitan alternativas en las que haya menores exigencias. Eso sí, ninguna entidad responsable puede prometer aprobación garantizada sin la revisión de unos datos básicos.

Eso sí, ninguna entidad responsable puede prometer aprobación garantizada sin la revisión de unos datos básicos. Los que aseguren lo contrario, o no operan dentro de la normativa española o están ocultando una serie de condiciones que puede que sean bastante costosas. Si sabemos esto, nos evitaremos muchos sustos y desagradables sorpresas.

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