La movilización vecinal y de las entidades memorialistas ha logrado salvar del derribo una parte emblemática de la antigua prisión de mujeres de la Trinitat, cárcel donde el franquismo encerró a adúlteras, lesbianas o prostitutas y que es "ejemplo de la lucha de género y democrática".
Metrópoli informó del derribo hace unas semanas y ahora, EFE confirma que la lucha vecinal ha conseguido mantener un símbolo para el barrio.
Trinitat Uneix y Comissió de la Dignitat son algunas de las entidades impulsoras del futuro espacio de memoria previsto por la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona, que se ubicará en esta prisión del distrito de Sant Andreu.
Este derribo, que se suma al que ya se realizó en 2009 para suprimir parte de la instalación, facilitará la continuidad de los trabajos de reurbanización de la zona norte del barrio, que incluyen el levantamiento de más de 300 pisos protegidos.
Render de la reurbanzación de Trinitat Vella
Rememorar a las prisioneras
Aquí fueron encarceladas miles de presas políticas, prostitutas, adúlteras y abortistas, entre otras disidentes del régimen franquista, desde 1963 y hasta 1983, cuando pasó a ser un centro penitenciario de hombres jóvenes.
La idea de rememorar la antigua prisión de mujeres surgió de Trinitat Uneix, que en 2021 presentó la idea en el barrio, teniendo en cuenta que el centro penitenciario acabaría, como está pasando, siendo derribado para edificar 391 pisos, de los cuales 45 privados y el resto protegidos.
Luz verde del Govern
A pesar de encontrarse con el rechazo de muchos vecinos, Trinitat Uneix sumó fuerzas, junto con otras asociaciones, con la Comisión de la Dignidad, quien finalmente pidió al Govern que la antigua cárcel de mujeres —actual Centro Penitenciario de Jóvenes, aunque este será trasladado al nuevo complejo de la Zona Franca antes de acabar el año—, fuese declarada como Bien Cultural de Interés Nacional.
La Generalitat aprobó esta declaración el pasado mes de abril.
Acuerdo entre Ayuntamiento y Generalitat
En noviembre de 2025, el plenario del distrito de Sant Andreu dio luz verde a una proposición de Junts per Barcelona con la que se buscaba preservar la prisión de forma "parcial", propuesta que se aprobó con los votos a favor de Barcelona en Comú y ERC, pero no con los de los socialistas.
Lo mismo sucedió en el pleno municipal, donde el gobierno de Jaume Collboni se abstuvo en la votación sobre una proposición presentada por ERC que reclamaba, entre otros, declarar la cárcel como Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN).
Sin embargo, meses después, el Govern, también liderado por el PSC, pactó con el Ayuntamiento de Barcelona preservar el cuerpo de guardia de la cárcel y los elementos “singulares” del interior del edificio, así como reubicar los elementos del portal de acceso al entorno más cercano de la parte que se conserva de la prisión.
