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Camila es el nombre de la mujer de 34 años que murió este martes, 28 de julio, apuñalada a manos de su pareja en el distrito barcelonés de Sant Martí. La víctima número 32 de violencia machista en toda España y la tercera solo en Catalunya.

Lo ocurrido ha conmocionado a sus familiares y amigos, que conocían de cerca el tipo de relación que Camila, de origen brasileño, mantenía con su asesino, un hombre dominicano.

La calle de Andrade de Sant Martí donde un hombre ha matado a su mujer a cuchilladas GOOGLE MAPS

Según ha explicado su entorno a Metrópoli, la mujer llevaba años sufriendo un maltrato sistemático por parte de su pareja y no era la primera vez que él la agredía físicamente.

Una relación tortuosa

Según las mismas fuentes, Camila y su asesino llevaban nueve años juntos. Fruto del matrimonio, hace ocho años nació su primer hijo, Emmanuel. Pero ya entonces el maltrato era constante: "Ella se fue de casa y estuvo un tiempo viviendo con unos amigos cuando nació el niño porque él la solía agredir físicamente", explican sus conocidos a este medio.

Aún así, parece que, con los años, la actitud de él se aplacó porque ambos retomaron la relación y tuvieron a su segundo hijo, otro niño que actualmente tiene cuatro años.

"Pero nosotros le decíamos que se separara, que ese hombre la acabaría matando", aseguran las fuentes consultadas, que intentaron convencerla en numerosas ocasiones de que denunciara los hechos a la policía.

Escudo de los Mossos d'Esquadra durante el dispositivo de Mossos para el GP de F1, 30 de mayo de 2025, en Montmeló DAVID ZORRAKINO / EP

De hecho, la pareja ya no compartía domicilio en la actualidad y Camila tenía cada vez más claro que tenía que alejarse del padre de sus hijos. "El martes, ella fue a recoger unos papeles a la casa y él la atacó", detallan sus allegados. Todo delante de los niños.

"Seguro que le tenía pinchado el teléfono"

Algo que el entorno de Camila también destaca de la tortuosa relación es el control que él intentaba ejercer sobre ella, a pesar de no vivir juntos. "Sospechamos que le tenía pinchado el teléfono o que la espiaba de alguna manera porque todas las conversaciones que teníamos con ella a través del móvil, él las sabía".

Asiduos a la iglesia

Otro detalle que no se ha pasado por alto es la comunidad religiosa a la que pertenecían ambos miembros de la pareja. La familia al completo solía acudir a la Iglesia Evangélica Pentecostal Movimiento Misionero Mundial ubicada en el Bon Pastor.

Los miembros de la congregación estaban al corriente de la situación personal de Camila. "Hubo gente que también la acogió en su casa, con los niños, en los episodios en los que ella no aguantaba más la convivencia", cuenta su entorno.

Exterior de la Iglesia Evangélica Pentecostal Movimiento Misionero Mundial del Bon Pastor GOOGLE MAPS

Somos una gran familia y un poderoso ejército que lleva el mensaje de la palabra de Dios”, es uno de los mantras acuñados por la comunidad, que todavía no se ha pronunciado al respecto del asesinato de Camila.

Una denuncia contra ella

Sin embargo, este digital ha podido averiguar más detalles. Y es que parece que el maltrato era bidireccional. Sin ir más lejos, durante este mes de julio, la policía detuvo a Camila por una denuncia presentada contra ella por parte de su marido.

Al parecer, ella agredió, presuntamente, al hombre y a los hijos menores, hecho que motivó la intervención policial. Entre ellos no constaba ninguna orden de alejamiento.

Brutal ataque

Los hechos de este martes, 28 de julio, se desencadenaron, tal y como avanzó Metrópoli, por la tarde, pasadas las 19:30 horas. Los servicios de emergencia recibieron el aviso del brutal ataque en la calle de Andrade, en el barrio de Sant Martí de Provençals, donde vivía el asesino y donde Camila acudió con sus niños.

El hombre, en lo que fuentes conocedoras del caso describen como un brote psicótico, le asestó una gran cantidad de puñaladas que la dejaron en estado crítico cuando los sanitarios del Sistema d'Emergències Mèdiques (SEM) la atendieron. Finalmente, Camila murió.

Huida y posterior entrega

Tras ello, el asesino huyó del lugar de los hechos en su vehículo e incluso le prendió fuego al coche en la calle de Palència, con el fin de despistar a los agentes que lo buscaban y no dejar ninguna evidencia sobre su paradero.

Sin embargo, la fuga le duró poco: sobre las 02:30 horas de este miércoles, 29 de julio, el hombre se presentó en la comisaría de Mossos d'Esquadra de Eixample todavía con la sangre de la víctima salpicada en su cuerpo y con un ataque de ansiedad.

Tras ser atendido por una ambulancia, finalmente los agentes detuvieron in situ al asesino, que fue trasladado a los calabozos de las dependencias policiales de Les Corts.

Una visita familiar

Por el momento habrá que esperar el veredicto judicial para conocer la condena del detenido. El Ayuntamiento de Barcelona, por su parte, ha repudiado los hechos y ha condenado el feminicidio y la Divisió d'Investigació Criminal (DIC) de Mossos d'Esquadra ha asumido el caso para esclarecer las circunstancias de la muerte.

Quienes más lo lamentan son los familiares de Camila, especialmente sus padres. Los progenitores tenían un viaje reservado para visitar a su hija en Barcelona. Un viaje programado para dentro de un mes que, desgraciadamente, ha cambiado por completo de motivo.