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El callejero de Barcelona está repleto de nombres que rinden tributo a figuras ilustres, episodios históricos y familias nobles.

Sin embargo, entre sus rincones también se esconden anomalías fascinantes que han sobrevivido al paso del tiempo. Este es el caso de la calle de Guillem de Llúria, un pequeño vial situado en el barrio del Poblenou que ostenta una curiosidad poco conocida: estar dedicada a una persona absoluta y totalmente inventada que no aparece en ningún libro de historia ni de ficción.

Un apaño burocrático de hace más de un siglo

La historia de este personaje ficticio se remonta a la época en la que el antiguo municipio independiente de Sant Martí de Provençals fue finalmente anexionado a Barcelona.

Por aquel entonces, este callejón, ubicado entre las calles Taulat y Amistat, rendía homenaje al célebre militar y almirante Roger de Llúria.

La calle Guillem de Llúria en Barcelona Maps

El problema surgió al fusionar ambos callejeros. La normativa del nomenclátor de la ciudad no toleraba duplicidades, y el céntrico distrito del Eixample ya contaba con una vía, mucho más grande y de mayor relevancia, dedicada precisamente a Roger de Llúria.

Para solucionar este entuerto burocrático de la forma más rápida posible, la administración de la época tomó una decisión puramente arbitraria: tachar el nombre de "Roger" y sustituirlo por "Guillem".

A día de hoy, el motivo real de este rebautizo sigue siendo un misterio para los historiadores. Nadie sabe con certeza si se trató de un simple error de transcripción de algún funcionario despistado o de una decisión consciente para no complicarse la vida buscando un nuevo personaje histórico. Fuese cual fuese el motivo, Guillem de Llúria 'nació' en ese mismo instante y se adueñó de la calle hasta nuestros días.

De un fantasma a un referente del arte noucentista

Esta curiosa anécdota, no obstante, tiene los días contados. El pleno del distrito de Sant Martí, celebrado el pasado mes de julio, ha dado luz verde para enmendar definitivamente este error histórico y modificar la nomenclatura de este pequeño paseo.

Próximamente, la vieja placa de Guillem de Llúria será retirada para ceder su espacio a la nueva calle de Manolo Hugué. De este modo, la ciudad cambiará a un fantasma por un artista de carne y hueso, rindiendo un merecido homenaje a este destacado escultor, pintor y diseñador de joyas catalán.

Hugué fue una figura indispensable del movimiento noucentista y mantuvo una estrecha vinculación con las vanguardias artísticas de principios del siglo XX.

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