La convivencia en los Jardins de la Mediterrània, en el corazón de la Zona Franca de Barcelona, se encuentra en un punto crítico.
Los vecinos del entorno han alzado la voz contra la actividad del club Balenciaga, ubicado en el número 69 de la calle de los Alts Forns.
Los Jardins de la Mediterrània de la Zona Franca
Y es que lo que originalmente funcionaba como un bar musical --una actividad ya de por sí compleja en una zona residencial-- se ha transformado, según los residentes, en una discoteca "de facto" que incumple sistemáticamente los límites de su licencia.
Más que problemas de ruidos y horarios
La comunidad lamenta a Metrópoli que, pese a haber trasladado sus quejas a la regidora del distrito y a la mesa de civismo, la respuesta institucional se ha limitado a justificar que el local "tiene licencia" tras un reciente traspaso.
Sin embargo, los vecinos insisten en que una licencia de bar musical no ampara las dinámicas actuales del establecimiento, que van mucho más allá de los problemas habituales de ruido y horarios.
Denuncias de trato denigrante y contenido sexual
El aspecto más alarmante de la denuncia vecinal no reside solo en el descanso, sino en el modelo de ocio que promueve el local.
Los residentes alertan sobre la contratación de espectáculos de carácter sexual explícito y comportamientos que califican de "denigrantes" y "vejatorios" hacia la mujer, utilizados como reclamo publicitario.
Exposición en redes
Según explican los afectados, estas prácticas son grabadas y difundidas posteriormente en las redes sociales del propio establecimiento para atraer público.
"No hablamos de moralidad, sino de legalidad y respeto hacia las mujeres, que no deberían ser utilizadas como objeto de consumo", sentencian los vecinos, quienes aseguran que estas dinámicas tensionan todavía más un barrio que ya sufre problemas de convivencia.
El miedo a represalias silencia al barrio
La situación de tensión es tal que la denuncia se ha articulado de forma anónima. Los vecinos admiten tener miedo a posibles represalias, pero consideran imprescindible que las autoridades verifiquen si la actividad real del local se ajusta a la normativa vigente.
Critican lo que consideran un "silencio institucional" ante un problema que es público y está documentado en plataformas digitales.
Delincuentes por las calles de Zona Franca
Los residentes exigen una revisión urgente de la licencia y una inspección a fondo de los espectáculos que se ofrecen en el interior. "La simple justificación administrativa no puede ser la respuesta ante un problema evidente", subrayan, apelando a que la dignidad de las personas y la legalidad deben prevalecer sobre los intereses económicos del negocio.
Un barrio "dejado de la mano de Dios"
La apertura de este local no es un hecho aislado, sino que llueve sobre mojado en una zona que ya denunció meses atrás encontrarse en una situación de "delincuencia descontrolada". Los vecinos de la Zona Franca llevan tiempo advirtiendo sobre una degradación progresiva que afecta a la seguridad diaria de los residentes.
En denuncias previas recogidas por este medio, los vecinos ya alertaban de que se sentían "dejados de la mano de Dios" ante el aumento de la criminalidad y la falta de presencia policial efectiva.
La proliferación de este tipo de locales de ocio nocturno no hace más que profundizar la sensación de inseguridad en un entorno donde los robos y el incivismo se han vuelto, desgraciadamente, habituales.
