La Audiencia de Barcelona ha condenado a una agente de los Mossos d'Esquadra por falsificar su certificado de nivel C2 de catalán, semanas antes de opositar para una plaza de cabo.
Los hechos se remontan a septiembre de 2020 y, por este suceso, el tribunal ha fallado seis meses de prisión, inhabilitación y una multa de 1.800 euros para la policía.
La sección séptima ha concluido que se ha producido un delito de falsedad documental oficial, por el título que la opositora subió a la plataforma intranet.
Solicitud de absolución
Pese a que la acusada, "sin ofrecer más explicaciones", negase ser la autora del delito, la sentencia considera probado que fue ella quien a través de su perfil administrativo, de uso personal e intransferible, accedió a la intranet y presentó el documento, que le proporcionaba mayor puntuación en los concursos a los que pretendía optar.
La defensa de la mossa ya ha anunciado que tiene intención de recurrir la sentencia, según fuentes judiciales. El juicio se celebró el pasado 9 de febrero, y la Fiscalía solicitaba en él un año y nueve meses de cárcel, con una multa de 2.700 euros.
La defensa reclamó la absolución alegando que no fue la mossa quien manipuló el certificado y que, aunque así fuera, no se consumó el engaño, ya que la falsificación fue detectada a tiempo.
Exterior de la Audiencia de Barcelona, donde ha sido condenado el culturista
"Dominio funcional"
En contraposición a la postura de la defensa, la sala finalmente ha dictaminado que "no es relevante si fue la misma acusada u otra persona quien materialmente creó el documento falso", pues basta con que haya tenido "dominio funcional de la acción" para que sea considerada autora del delito.
Sin embargo, a la hora de establecer la condena, el tribunal ha acordado que la condena sea de seis meses de cárcel y de inhabilitación al no apreciar otros factores que "incrementen la reprochabilidad de la conducta" de la acusada.
En esta línea, se ha desestimado el argumento presentado por la defensa alegando a la "inocuidad" de la falsificación por ser "tan burda, grosera y manifiesta" que sería "apreciada sin dificultad" por quien debiera analizar el título, ya que considera que "la diferencia entre el certificado auténtico y el falso no es tal que haga a este aparecer como evidentemente inválido".
