Un dispositivo de la Policía Nacional ha culminado con la detención en pleno centro de Barcelona de un individuo altamente peligroso, reclamado por las autoridades de Islandia.
El hombre se encontraba huido de la justicia tras ser acusado de un brutal asesinato con alevosía, un crimen por el cual se enfrenta a la pena máxima en el país nórdico: la cadena perpetua.
Un crimen de extrema crueldad
Según la información facilitada por las autoridades islandesas, el fugitivo actuó en compañía de un cómplice.
Ambos, ocultando sus rostros con máscaras para evitar ser identificados, perpetraron un ataque letal contra la víctima, que fue abandonada en estado crítico y falleció poco después tras ser ingresada en un centro hospitalario.
Un coche de la Policía Nacional en una imagen de archivo
La autopsia posterior dejó constancia del ensañamiento de los agresores. El informe forense determinó que la víctima sufrió múltiples y severas lesiones por quemaduras químicas graves provocadas por el vertido de una sustancia corrosiva, heridas profundas por arma blanca, con cortes especialmente ensañados en las extremidades y un severo traumatismo contuso en la cabeza.
Cerco y detención
Tras la emisión de la orden de detención por parte de Islandia, la Policía Nacional puso en marcha una investigación para rastrear los pasos del asesino prófugo.
Las pesquisas dieron sus frutos el pasado domingo, 11 de agosto, cuando los agentes lograron ubicar su paradero.
El criminal se había refugiado en un hotel situado en el corazón de Barcelona.
La policía estableció un dispositivo de vigilancia en las inmediaciones del establecimiento.
La operación se saldó finalmente con el arresto del individuo, que ahora quedará a disposición judicial a la espera de que se tramiten las correspondientes órdenes de extradición a su país de origen.
