El apéndice es un pequeño órgano tubular de entre 8 y 9 centímetros de longitud que se conecta con el intestino grueso, en la región conocida como ciego. Aunque no cumple una función digestiva evidente, algunos estudios sugieren que podría estar relacionado con la inmunidad intestinal.
La apendicitis es la inflamación o infección de este órgano, y constituye una urgencia médica que requiere diagnóstico y tratamiento inmediatos. El diagnóstico inicial se realiza mediante la exploración clínica y la valoración de los síntomas, que luego se confirma con análisis de laboratorio y pruebas de imagen como la ecografía o el escáner abdominal. “La precisión del diagnóstico ha mejorado notablemente con la disponibilidad del TAC de urgencia”, señala la doctora Mara Karaim, responsable del servicio de Urgencias de Centro Médico Teknon.
Causas y grupos de riesgo
Aunque en muchos casos no se identifica un origen específico, se cree que la apendicitis se produce por “la obstrucción de la luz del apéndice”, señala la Dra. Karaim, lo que genera un sobrecrecimiento bacteriano. No existen factores de riesgo modificables ni medidas preventivas eficaces, y puede presentarse a cualquier edad, aunque es más frecuente entre los 10 y 30 años.
A diferencia de otras enfermedades, no hay temporadas del año en que se incremente su incidencia. La especialista aclara: “Lo que marca la diferencia es la rapidez con la que se detecta y se actúa, no la época del año ni la alimentación”.
Síntomas y diagnóstico temprano
El signo más característico de la apendicitis es un dolor abdominal intenso que comienza alrededor del ombligo y se desplaza hacia la parte baja derecha del abdomen, aumentando con la presión o el movimiento. Puede acompañarse de náuseas, vómitos, febrícula, distensión abdominal y pérdida de apetito.
“Es fundamental acudir a urgencias sin comer ante la mínima sospecha”, advierte la doctora Karaim, “porque una apendicitis no diagnosticada dentro de las primeras 24 a 48 horas puede evolucionar hacia una peritonitis, poniendo en riesgo la vida del paciente”. Diferenciarla de otros problemas digestivos o ginecológicos requiere la evaluación profesional, ya que el dolor abdominal puede tener múltiples causas.
Complicaciones si no se trata a tiempo
Si la apendicitis no se detecta precozmente, puede progresar rápidamente de inflamación simple a acumulación de pus, gangrena de la pared y finalmente perforación. Esta perforación puede causar peritonitis difusa o la formación de un absceso contenido, complicando enormemente el tratamiento y prolongando la recuperación.
“Por eso hablamos de urgencia médica: la rapidez en el diagnóstico y la cirugía es crucial”, subraya la especialista. La identificación temprana salva vidas y reduce las complicaciones postoperatorias.
Tratamiento y avances quirúrgicos
El tratamiento estándar es la cirugía urgente, generalmente mediante laparoscopia bajo anestesia general. En casos muy excepcionales, la apendicitis puede tratarse solo con antibióticos, pero la intervención quirúrgica sigue siendo la opción más segura y efectiva.
Los avances recientes han revolucionado el control de esta enfermedad: la cirugía laparoscópica permite una recuperación más rápida, con dieta y movilidad a las pocas horas y estancias hospitalarias de apenas uno o dos días si no hay complicaciones.
“Hoy podemos intervenir con mayor precisión y seguridad, gracias al diagnóstico por TAC y a las técnicas mínimamente invasivas, transformando una urgencia médica en un procedimiento con recuperación rápida y eficaz”, concluye la especialista.
Incidencia
Aproximadamente un 5% de la población desarrollará apendicitis a lo largo de su vida, lo que la convierte en una de las urgencias quirúrgicas más frecuentes. Con detección temprana y tratamiento adecuado, la mayoría de los pacientes se recupera por completo y retoma su vida cotidiana sin secuelas.
