Barcelona amanece este miércoles bajo la alerta amarilla por vientos activada por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) en el litoral barcelonés. La jornada comienza con cielos poco nubosos desde la madrugada y hasta el mediodía.
A partir de las 12:00 horas, el panorama tenderá a complicarse, con un aumento progresivo de la nubosidad y la llegada de las primeras lluvias. Durante la mañana no se esperan tormentas, aunque por la tarde existe una baja probabilidad de que puedan producirse de forma puntual.
Las temperaturas se mantendrán en valores similares a los de ayer, con máximas en torno a los 20 grados y mínimas que subirán hasta situarse sobre los 15 grados, con una sensación térmica mínima cercana a los 16.
Transporte público
La movilidad en Barcelona continúa muy tensionada a raíz de la crisis de Rodalies, que sigue evidenciando las carencias estructurales de la red de cercanías y su impacto directo en miles de usuarios.
Tren de Rodalies
Ante los tramos actualmente cortados, se han habilitado servicios alternativos por carretera, cuya operativa y horarios pueden consultarse a través de los canales y vías oficiales de información de Rodalies.
A esta hora, el metro y el servicio de autobuses urbanos funcionan con normalidad, sin incidencias destacadas en la red de TMB.
Carreteras
En la red viaria, la mañana de este miércoles arranca con retenciones destacadas en los accesos y rondas de Barcelona.
La A-2 concentra las mayores complicaciones, con hasta seis kilómetros de congestión entre Sant Vicenç dels Horts y Pallejà en sentido Barcelona, además de dos kilómetros adicionales entre Sant Joan Despí y Sant Feliu de Llobregat en la misma dirección.
Archivo - Tráfico durante la operación salida de Semana Santa, en la AP-7, a 17 de abril de 2025, en Sant Cugat, Barcelona, Catalunya (España)
Las rondas también registran tráfico denso. En la B-10 (Ronda Litoral) se acumulan cuatro kilómetros de retenciones entre Barcelona y Sant Adrià de Besòs en sentido Nus Llobregat, mientras que en la B-20 (Ronda de Dalt) hay un kilómetro de congestión a la altura de Santa Coloma de Gramenet en dirección Nus Trinitat.
Por su parte, la B-23 presenta cuatro kilómetros de circulación lenta entre Sant Feliu de Llobregat y Molins de Rei en sentido Barcelona.
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