España guarda rincones que parecen haberse detenido por completo en el siglo X. Uno de estos lugares es Monells, una pequeña villa situada en la provincia de Girona.
Su núcleo urbano se formó originalmente en torno a un antiguo castillo señorial. Las casas de piedra y los arcos se mantienen fieles a la estructura de hace cientos de años.
El trazado urbano actual se articula a través de callejones muy estrechos. La famosa calle de los Arcos conserva la esencia medieval que transporta al visitante a otra época.
Las fachadas de las viviendas destacan por su característico color amarillento. Son elementos típicos de la arquitectura del Empordà que todavía hoy muestran todo su esplendor original.
Origen fortificado
El origen de este enclave catalán es claramente defensivo. Aunque del imponente castillo solo quedan algunos restos, su antigua presencia todavía marca la disposición actual de la villa.
Las murallas protegían antaño a una población que creció con mucha fuerza. El barrio del Castillo es el testimonio vivo de aquella época de caballeros y grandes batallas.
Monells
Historia y mercados
La tradición comercial de esta villa es sumamente relevante. Durante el siglo XVII, su plaza principal acogía uno de los mercados de cereales más importantes de la región.
De aquel pasado comercial todavía se conserva la famosa mitgera. Se trata de un patrón de medida de cereales que se utilizaba en todo el obispado de Girona.
Patrimonio religioso vivo
La Iglesia de Sant Genís es una parada obligatoria para el turista. El templo mezcla con maestría estilos que van desde el románico hasta el barroco con gran sobriedad.
Este edificio se encuentra situado justo al otro lado del río Rissec. Este curso de agua divide los dos barrios principales y añade un encanto especial al paisaje urbano.
Escenario de película
La belleza arquitectónica del pueblo no ha pasado desapercebida para el cine. La Plaza de Jaume I es famosa por haber sido el escenario principal de grandes producciones nacionales.
Pasear bajo sus porches góticos representa una experiencia sensorial única. Muchos visitantes reconocen rápidamente los rincones donde se rodaron escenas de gran éxito en la gran pantalla.
Plaza de Monells | Archivo
Detalles de piedra
Cada muro de este municipio cuenta una historia diferente sobre el pasado. Los ventanales de piedra tallada muestran el poder económico que tuvo la nobleza local durante el medievo.
El suelo de las plazas mantiene el pavimento rústico que evita el paso del tiempo. Esta conservación tan estricta permite que el pueblo luzca igual que hace cinco siglos.
Paseos por la ribera
El entorno natural que rodea a la población es igualmente impresionante. Los caminos que bordean el río permiten disfrutar de una vegetación exuberante típica del interior de la provincia.
Es el lugar perfecto para quienes buscan combinar la cultura con el deporte. Muchos senderistas eligen esta zona por la suavidad de sus rutas rurales y paisajes verdes.
Una escapada necesaria
Visitar esta villa es una auténtica lección de historia viva. Es el destino ideal para quien busca la calma y el silencio del interior de la Costa Brava.
Cada rincón ofrece una estampa digna de una fotografía profesional. Es, sin duda, una de las mejores muestras de arquitectura medieval que se conservan actualmente en el país.
