Con la llegada del verano y las diversas olas de calor, provoca que España esté en constante riesgo de incendios. Concretamente, Cataluña se enfrenta a una oleada de incendios forestales, donde los bomberos trabajan sin descanso para controlar y terminar con el fuego.
El incendio más preocupante sigue siendo el de Sentmenat (Barcelona), que ya ha calcinado 160 hectáreas. En la zona trabajan 71 dotaciones de Bomberos, mientras abundan los focos secundarios en la cabeza del incendio.
No obstante, de nuevo sale a la luz el trabajo de los que arriesgan su vida. Vuelven las comparaciones y las discrepancias con respecto a estas profesiones que velan por la seguridad del país.
3.000 euros y arriesga tu vida
En este contexto, Iván Pinillos es un veterano con 20 años de experiencia en su carrera profesional de bombero. En podcast podcast La Escalera Roja, Pinillos ha desmitificado la figura del bombero "privilegiado" para poner sobre la mesa la cruda realidad económica, física y psicológica de quienes arriesgan todo cuando suena la sirena.
Sin tapujos, Pini detalla que un bombero recién entrado bajo el nuevo convenio percibe unos 3.000 euros netos mensuales en 14 pagas. A esto se suma el horario extraordinario: una guardia de 24 horas se remunera con aproximadamente 700 euros líquidos.
Aunque estas cifras puedan parecer elevadas para el ciudadano medio, Iván invita a una reflexión profunda: "Si echas la cuenta, no es tanto el precio de la hora... Yo te pregunto: ¿cuánto vale tu vida?, ¿cuánto cuesta tu vida?”. Según él, debido a la inflación y la peligrosidad, el salario no es tan alto como se percibe externamente.
El miedo y el precio del riesgo
El riesgo no es una abstracción estadística. Pinillos recuerda que hace apenas unos meses un mando de su propio parque falleció en un accidente de tráfico mientras se dirigía a una intervención.
“La realidad es que un día estás metido en un sótano en una menos dos y estás cagado porque yo paso mucho miedo”, confiesa, rompiendo con la imagen de héroe imperturbable. Describe situaciones críticas, como rastrear a víctimas sin agua para ganar tiempo, donde el nivel de estrés deja secuelas físicas inmediatas, como dolores de cabeza persistentes durante días.
El coste invisible: la salud mental
Más allá de las llamas, existe un desgaste psicológico que el dinero no compensa fácilmente. Tras tres años de servicio, Pini sufrió una depresión profunda derivada del impacto de ver "la realidad del ser humano": accidentes de tráfico, incendios con víctimas y suicidios que no llegan a las noticias.
