Publicada

Las altas temperaturas convierten cualquier paseo por Barcelona en un desafío. En una ciudad donde las zonas de sombra escasean en muchos barrios, encontrar un refugio natural lejos del asfalto puede convertirse en todo un descubrimiento. Y existe uno que, además, combina patrimonio modernista y una de las terrazas más frescas de la ciudad.

Se encuentra en el número 55 del Passeig Manuel Girona, donde se alza la Puerta Miralles, una de las obras menos conocidas de Antoni Gaudí. Este portal fue construido como acceso a la antigua Casa Miralles, un encargo del industrial Hermenegildo Miralles, y es uno de los pocos elementos que se conservan de aquella vivienda, demolida a finales de los años sesenta.

Un oasis escondido tras la Puerta Miralles

Lo que muchos desconocen es que, tras cruzar este singular portal modernista, se encuentra una terraza que ofrece un respiro inmediato frente al calor. Se trata de la del Menudo Ba-Bar, un establecimiento situado en los bajos del edificio contiguo.

Puerta Miralles wikipedia

Su principal atractivo no es solo la oferta gastronómica, sino el enorme árbol que cubre prácticamente toda la terraza y crea un microclima mucho más agradable que el de las calles cercanas. La abundante vegetación, las sombrillas y el pavimento de piedra ayudan a mantener una sensación de frescor incluso durante las jornadas más calurosas del verano.

Un rincón con historia

La Puerta Miralles era originalmente el acceso a la Casa Miralles, un chalet inspirado en las barracas valencianas diseñado por Gaudí. Aunque el edificio desapareció con la urbanización de la zona, el portal sobrevivió y hoy está protegido como parte del patrimonio arquitectónico de la ciudad.

A escasos metros también se encuentra el conjunto residencial de Las Cocheras de Sarrià, proyectado por el arquitecto José Antonio Coderch y considerado una de las obras más representativas de la arquitectura racionalista en Barcelona.

Abierto todos los días

El Menudo Ba-Bar abre todos los días de la semana, de 8:00 a 24:00 horas, los fines de semana a partir de las 9:00, convirtiéndose en una alternativa para desayunar, tomar un café o simplemente descansar a la sombra después de visitar uno de los rincones más desconocidos del legado de Gaudí en Barcelona.

Noticias relacionadas