Durante el verano, el Ayuntamiento de Barcelona aprovecha el descenso de la movilidad para pisar el acelerador en sus grandes proyectos urbanísticos, como la Rambla o la cobertura de la Ronda de Dalt.
Año tras año, el período estival se convierte en
Sin embargo, el principal foco de afectaciones al tráfico recaerá sobre la avenida Meridiana.
Con 7,1 kilómetros de longitud, la tercera vía más larga de la capital catalana encara la fase decisiva de la remodelación de su paso entre las calles Felip II y el paseo de Fabra i Puig, convirtiendo esta área en el punto con mayor impacto por obras de la ciudad durante esta temporada estival.
Afectaciones al tráfico y transporte público
Los trabajos actuales se centran fundamentalmente en la pavimentación de la calzada, lo que obliga a realizar cortes y reestructuraciones temporales del tráfico.
Archivo - Tráfico de entrada a la ciudad de Barcelona por la Avenida de Meridiana, en una imagen de archivo.
En sentido salida de Barcelona, las labores de asfaltado arrancaron este fin de semana a la altura de Felip II y avanzarán hacia Fabra i Puig, unas tareas que está previsto que se alarguen hasta el próximo 14 de agosto.
Por su parte, la intervención en sentido entrada a la ciudad ya se completó durante la primera semana del mes, garantizando en todo momento un carril de circulación para minimizar el colapso viario.
Estas alteraciones impactan de forma directa en la red de transporte público. Los más perjudicados son los autobuses interurbanos, que debido a los cortes de pavimentación se ven obligados a fijar su parada final de trayecto en Fabra i Puig. De este modo, por la avenida Meridiana únicamente tienen permitida la circulación las líneas de paso regulares.
Así será la nueva fisonomía de la Meridiana
Una vez concluyan las obras este otoño, se habrán transformado casi tres kilómetros completos de la avenida.
El tramo reformado mantendrá la coherencia urbanística de las fases anteriores, priorizando al peatón, la movilidad sostenible y la renaturalización del espacio.
Imagen de la Meridiana sin apenas vehículos / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA
La nueva fisonomía destaca por la reducción del tráfico motorizado, ya que se elimina un carril por sentido para dejar dos destinados al tráfico general y uno exclusivo para autobuses a cada lado.
Además, la movilidad ciclista ganará un protagonismo indiscutible con la habilitación de un carril bici central segregado y bidireccional.
El ciudadano de a pie también notará un gran cambio gracias a la construcción de aceras mucho más anchas, diseñadas para facilitar un tránsito cómodo y seguro.
Todo este entorno será intensamente renaturalizado: el proyecto contempla sumar unos 7.200 metros cuadrados de parterres y la plantación de alrededor de 230 árboles nuevos. A nivel urbanístico y de conexión, la zona incorporará dos nuevos espacios singulares, destacando el nodo de transversalidad de la Sagrera y su correspondiente intercambiador modal de transportes.
Render de la pacificación de la Meridiana
Adiós histórico a la autopista urbana
La reforma integral de la Meridiana da respuesta a una reivindicación vecinal histórica.
Durante décadas, las asociaciones de los distritos de L'Eixample, Sant Martí, Sant Andreu y Nou Barris denunciaron que la avenida funcionaba como una auténtica autopista dentro de la ciudad.
Con un flujo diario que superaba los 100.000 vehículos, la vía no solo fragmentaba los barrios, sino que disparaba los niveles de ruido y contaminación a límites insostenibles.
Para revertir esta situación, el consistorio barcelonés inició en 2018 un ambicioso proyecto por fases para transformar el asfalto en un eje cívico. Tras completar con éxito el trayecto entre Glòries y Mallorca, y posteriormente extender la pacificación hasta Navas de Tolosa y Josep Estivill, la fase actual culminará este mismo otoño.
Superado este hito, la ciudad solo tendrá pendiente abordar el último tramo del proyecto: el recorrido que va desde Fabra i Puig hasta el puente de Sarajevo.
