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La entrada de una masa de aire muy cálida y el estancamiento de la misma durante días, generará una cúpula de calor, o también llamada domo de calor.

Esta cúpula recalentará la atmósfera sobre la ciudad y provocará un ascenso generalizado de los termómetros, dejando valores plenamente estivales en todos los distritos de la ciudad.

Subida de las temperaturas máximas

Durante las horas centrales del día, las temperaturas máximas se dispararán, registrando valores que oscilarán entre los 34 y los 35 °C de forma generalizada.

Sin embargo, en los barrios más alejados del litoral y más cercanos a la sierra de Collserola, el mercurio alcanzará puntualmente los 37 °C, ya que el efecto termorregulador del mar será insuficiente para aliviar la subida de los termómetros.

Mapa de temperaturas máximas previstas para el sábado, 5 de septiembre. Fuente: Meteociel-Arpege

Este ascenso térmico será progresivo a lo largo de la semana, ascendiendo entre uno y dos grados cada día.

La jornada más calurosa se dará el sábado, en la que, según los principales modelos, se prevén hasta 41 °C en puntos del interior de la provincia de Barcelona.

Noches tórridas y bochorno

El calor no se limitará únicamente a las horas diurnas. Durante las noches se experimentará un repunte notable de las temperaturas con mínimas a las que les costará bajar siquiera de los 27 °C.

A estos registros tan elevados se le sumarán dos factores más: el efecto de isla de calor urbano y una humedad relativa muy acusada por la brisa marina de entre el 80% y el 90%.

Una dorsal anticiclónica

El origen de este nuevo episodio cálido es una potente dorsal anticiclónica instalada en niveles medios y altos de la atmósfera.

Este sistema impulsa aire cálido procedente del norte del continente africano hacia la ciudad de Barcelona, llegando más recalentado tras su paso por la superficie terrestre.

El aire atrapado bajo este domo o cúpula de altas presiones continúa calentándose día tras día sobre la península.

La estabilidad atmosférica asociada a este patrón continúa bloqueando la llegada de cualquier frente o perturbación templada y húmeda de origen marítimo.

¿Hasta cuándo?

Por un lado, centrándonos en las precipitaciones, la racha seca se prolongará, como mínimo, hasta mediados de la semana que viene, consolidando un patrón estival sin margen para la inestabilidad o los chubascos.

A partir de la mitad de la semana que viene, las tendencias sugieren una normalización progresiva de los registros.

No obstante, en cuanto a las temperaturas, las tendencias marcan una normalización progresiva de los registros.

Se prevé que continúen situándose por encima de lo normal, manteniendo un ambiente caluroso sin que se intuya todavía un alivio definitivo.

Habrá que seguir atentamente las previsiones porque, según las últimas actualizaciones de los modelos estacionales, se vislumbra un mes de septiembre cálido pero muy lluvioso.