Tras el bochorno de las últimas jornadas, la llegada de un cambio de tiempo significará un alivio definitivo al ambiente veraniego, impropio de esta época del año.
Los récords por calor de los últimos días dejan valores insólitos de hasta 35,5 °C en pleno mes de septiembre en la ciudad condal.
Registros que fulminan el anterior récord de calor en el primer mes del otoño meteorológico: 33 °C en septiembre de 1983.
Cambio meteorológico a la vista
Barcelona afronta un giro drástico en la dinámica atmosférica durante las próximas jornadas.
La capital catalana se prepara ante la irrupción de una masa de aire claramente más fría e inestable, que romperá de forma tajante con la tónica de las últimas semanas.
Las previsiones más recientes indican una clara reactivación de las precipitaciones en la costa central y un desplome generalizado de las temperaturas en toda la ciudad.
Caída en picado de los termómetros
El impacto más destacado de esta irrupción será el brusco descenso de las temperaturas. Se prevé que el mercurio sufra un bajón de hasta 12 °C a 850 hPa de un día para otro.
Las máximas, que han rozado los 36 °C este pasado fin de semana, difícilmente superarán los 24 °C en las horas centrales del día.
Las mínimas también permitirán dar un respiro a las noches tropicales y tórridas que acumulamos este año, con temperaturas que podrían bajar ligeramente a los 18-19 °C.
El día más fresco
Este alivio térmico, y que marcará el inicio del cambio de tiempo, se dará, especialmente, durante la jornada del miércoles.
La madrugada y las primeras horas serán todavía muy calurosas, acompañadas de una sensación de bochorno muy pesada debido a unos altos índices de humedad relativa.
No será hasta media mañana cuando notemos que el mercurio recula y la temperatura se mueve al contrario de lo que es habitual: conforme avance el día, se dará la mínima, unos 24 °C, ya que la máxima se habrá dado de madrugada con unos 27-28 °C.
Tormentas intensas y riesgo de granizo
Este desplome térmico vendrá acompañado de una acusada inestabilidad atmosférica. El choque del aire frío en altura con la elevada temperatura del mar Mediterráneo favorecerá el desarrollo de potentes núcleos de nubosidad convectiva sobre la franja litoral y prelitoral.
Las lluvias comenzarán dispersas, pero ganarán intensidad rápidamente a medida que avance el frente.
Se esperan chubascos localmente muy fuertes que podrían ir acompañados de abundante aparato eléctrico.
Además, los modelos numéricos muestran una alta probabilidad de que estas tormentas descarguen en forma de granizo o piedra en diversos barrios barceloneses.
La intensidad de las precipitaciones podrían dar acumulados de agua significativos en períodos cortos de tiempo, con totales diarios de entre 25 y 30 litros.
Mapa de precipitaciones acumuladas para el miércoles, 9 de septiembre. Fuente: Meteociel-Arpege]
Las lluvias se podrían dar a lo largo de todo el miércoles, aunque parece que de cara a la tarde-noche y noche ya remitirán.
Previsión para las siguientes jornadas
Más allá del miércoles, la inestabilidad empezará a remitir progresivamente tras el paso del frente, dando lugar a la apertura de claros que permitirán volver a tener días mayormente soleados y un ambiente agradable.
Sin embargo, los termómetros tardarán en recuperarse. Las temperaturas se mantendrán contenidas durante al menos dos o tres días más, antes de que el anticiclón vuelva a ganar terreno y propicie un nuevo repunte progresivo de las temperaturas en la capital.
