El antiguo recinto fabril de Can Batlló, en el barrio barcelonés de la Bordeta, sigue demostrando ser una auténtica cápsula del tiempo.
Las máquinas excavadoras que trabajan en la cimentación de un nuevo centro educativo han sacado a la luz varias capas de historia sepultadas bajo el asfalto.
El hallazgo más destacado es un tramo en excelente estado de conservación del emblemático Canal de la Infanta, una obra de ingeniería con más de dos siglos de antigüedad.
Tres épocas superpuestas en un mismo solar
Según la información facilitada por el Servei d'Arqueologia del Institut de Cultura de Barcelona (ICUB), la excavación ha permitido documentar tres etapas muy distintas de la ciudad.
Las obras de Can Batlló en una imagen de archivo
El protagonista absoluto es el Canal de la Infanta, una infraestructura hidráulica construida entre 1817 y 1820 e inaugurada en 1819 por la infanta Luisa Carlota de Borbón.
Esta colosal obra de iniciativa privada recorría más de 17 kilómetros para transportar agua del río Llobregat desde Molins de Rei, regando primero los campos agrícolas y convirtiéndose más tarde en el motor clave de la industrialización del sur de Barcelona y L'Hospitalet.
Junto a los restos del canal decimonónico, los arqueólogos también han documentado zanjas de cultivo anteriores a la época industrial y los cimientos de naves fabriles mucho más recientes, levantadas a mediados de la década de 1960.
La nueva zona junto a Can Batlló
Las obras del colegio Cal Maiol siguen su curso
A pesar del descubrimiento, los hallazgos no alterarán por el momento el calendario de construcción del futuro instituto escuela Cal Maiol.
El protocolo de actuación establece que todos los restos serán minuciosamente documentados por el equipo arqueológico, y solo se procederá al desmontaje de aquellas estructuras que resulten técnicamente incompatibles con los cimientos del nuevo colegio.
El proyecto educativo, que arrancó este mismo verano con una inversión de 13 millones de euros, es una pieza clave para la transformación de Sants-Montjuïc.
El complejo ofrecerá 690 plazas públicas (450 de primaria y 240 de secundaria) combinando un edificio de nueva construcción con la rehabilitación integral de la nave 19 de Can Batlló, que antiguamente funcionaba como estación de transformación eléctrica.
Espacio de Can Batlló / DGM
El objetivo es que el centro, que contará con cerca de 6.000 metros cuadrados construidos y amplios patios exteriores, abra sus puertas para el curso 2028-2029.
Un imán para los arqueólogos
La aparición del Canal de la Infanta es solo el último capítulo de una larga lista de sorpresas históricas bajo Can Batlló.
En 2022, las obras de acondicionamiento de la nave 4 desenterraron un asentamiento prehistórico inédito en esta área de la ciudad, así como varios esqueletos de época romana (datados entre los siglos II y III d. C.) que los expertos vinculan a una antigua villa situada en la zona de La Campana.
El potencial arqueológico del recinto está lejos de agotarse. El Ayuntamiento ya tiene previsto realizar nuevas intervenciones preventivas en el subsuelo de la nave 8, el espacio destinado a albergar próximamente el gigantesco archivo central de Barcelona.
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