Cumplir 65 años puede significar cosas muy distintas. Para algunos empieza una etapa con más tiempo libre, para otros aparecen nuevas preocupaciones relacionadas con la jubilación, la vivienda o el patrimonio. Y también están quienes se encuentran con algo menos tangible: una agenda que empieza a quedarse vacía.
De esa realidad habla Ricardo, CEO de Club65, una plataforma que nació hace unos cuatro años dentro del RACC y que ahora funciona como una empresa independiente financiada por el grupo. La idea inicial era sencilla: detectar que las necesidades de las personas mayores iban bastante más allá de la movilidad.
Con el tiempo, el proyecto fue ampliando su campo de actuación. Actividades, ocio, viajes, servicios o información conviven con cuestiones bastante más serias, como la planificación de la jubilación o una herencia. Pero hay una cuestión que aparece una y otra vez en la conversación: la necesidad de tener gente alrededor.
A veces son los hijos quienes buscan el plan
No todas las personas que llegan lo hacen por iniciativa propia. Ricardo cuenta que también hay hijos que buscan actividades para sus padres o abuelos: "Llega gente, por ejemplo a la que inscriben sus hijos o nietos para que sus padres o abuelos tengan una comunidad a la que asistir", explica en conversación con Metrópoli.
Una fotografía de la tercera edad en una imagen de archivo
Detrás de esa frase hay una escena bastante común: hijos que buscan planes para sus padres, para que sigan saliendo, conociendo gente y teniendo cosas que hacer.
Las propuestas van desde ir al cine o a cenar hasta visitar un museo, jugar a bolos o hacer una salida a la naturaleza. No todos buscan lo mismo y, por eso, la plataforma intenta crear grupos más pequeños dentro de una comunidad más grande. "Generamos comunidades dentro de una gran comunidad", resume Ricardo.
El objetivo es que una actividad no sea solamente una actividad. Que alrededor de ella pueda aparecer gente con intereses parecidos y que el plan tenga continuidad.
De apuntarse a una actividad a proponerla
La idea es que la comunidad no se limite a las actividades que propone la propia plataforma, sino que los usuarios también puedan tomar la iniciativa y organizar sus propios planes. Club65 está preparando una función para que cualquiera pueda hacerlo. Ricardo pone un ejemplo: una persona aficionada a la fotografía podría organizar un curso gratuito para diez personas en su propia casa y abrirlo al resto de usuarios.
Imagen de archivo de dos personas de la tercera edad
También están preparando la figura de embajadores, formada por personas activas dentro de la plataforma que puedan echar una mano a otros usuarios a la hora de poner en marcha sus actividades.
La soledad aparece así como una de las cuestiones que sobrevuelan este tipo de iniciativas, aunque la respuesta que plantea Ricardo no pasa únicamente por hablar de ella, sino por generar ocasiones para que la gente se encuentre.
"Este tipo de acciones son lo que fomenta la comunidad, lo que fomenta no estar solo", explica.
Música, humor y un día en el Tibidabo
Esa misma idea quieren trasladarla a una encuentro que están preparando en el Tibidabo y que tendrá lugar el próximo 1 y 2 de octubre.
La música tendrá bastante peso en el programa. El jueves será el turno de Abbey Road, con su tributo a The Beatles y Aural Blue Band como teloneros, mientras que el viernes actuarán Los Sirex. También habrá espacio para el humor, con los monólogos de Joan Pera y Pep Plaza, además de una zona de bienestar y diferentes catas de vinos, cervezas, vermuts, combinados y productos de inspiración mediterránea.
Cartel promocional de la actividad en el Tibidabo organizada por Club65
El programa se completa con charlas sobre cuestiones como la calidad del sueño, la longevidad, la salud auditiva, el uso de la inteligencia artificial en el día a día o la libertad financiera. La propuesta busca también que quienes acudan puedan encontrarse con otras personas con intereses similares, desde los viajes y la lectura hasta la cultura, el deporte o el voluntariado.
"Es el Sónar pero en versión sénior"
Cuando Ricardo intenta explicar qué ambiente quieren darle al festival, recurre a una comparación directa: "Es el Sónar pero en versión sénior".
La intención, asegura, no es llenar el recinto hasta arriba. "No queremos que la gente esté apretada, no queremos que la gente no se pueda sentar para disfrutar del concierto", explica.
Las entradas han empezado a venderse hace relativamente poco, solo 15 días antes del evento. Han esperado hasta ahora porque, según la experiencia que manejan, este público no siempre organiza sus planes con mucha antelación. Entre los nietos, las citas médicas y las obligaciones del día a día, explica Ricardo, es difícil saber con demasiada antelación qué se podrá hacer dentro de unas semanas.
No hay una única manera de hacerse mayor
Otra de las cuestiones que plantea Ricardo es que hablar de "los mayores" como un grupo homogéneo puede resultar engañoso. Las necesidades de una persona que acaba de cumplir 65 no tienen por qué ser las mismas que las de alguien que se encuentra en una etapa mucho más avanzada.
Por eso, junto a las propuestas de ocio, Club65 aborda asuntos que pueden aparecer a medida que pasan los años: cómo preparar la jubilación, cuestiones fiscales relacionadas con una herencia, adaptar una vivienda o proteger el patrimonio para poder afrontar determinadas necesidades en el futuro.
El acceso a la plataforma es gratuito. Existe también una modalidad premium de 12 euros al año, que incluye charlas online con expertos y descuentos superiores en determinados productos y servicios.
Ricardo habla de todo ello como parte de una misma cuestión: cómo acompañar una etapa de la vida que no es igual para todo el mundo.
"Necesitamos involucración de las administraciones"
Y ahí es donde la conversación sale de Club65. Porque, aunque habla desde una iniciativa privada, Ricardo considera que hay cuestiones relacionadas con el envejecimiento que no pueden resolverse únicamente desde empresas o entidades sociales.
Ancianos en Barcelona / EFE
Habla de residencias, centros de día e infraestructuras que permitan mantener una vida activa durante más tiempo. Y, cuando llega a la soledad, reclama recursos y colaboración entre las administraciones y el sector privado.
"Necesitamos involucración de las administraciones mucho más de la que tenemos hoy en día", afirma.
También considera necesario cambiar la forma en la que se habla de esta etapa de la vida. "Necesitamos mucha educación ya no solo en las aulas, sino en las redes sociales y en los medios de comunicación", añade.
El futuro de Club65
Quizá por eso, cuando se le pregunta cómo imagina el futuro de Club65, Ricardo no empieza hablando de servicios ni de actividades. Habla de una comunidad que esté presente cuando alguien cumpla 65 años y que le resulte natural formar parte de ella.
"Me lo imagino como una plataforma, una comunidad, un sitio al que la gente que cumple 65 o más ya la tenga tan situado en su cabeza que sea algo automático", dice.
Más allá de si esa idea acaba funcionando o no, la conversación deja sobre la mesa una cuestión que va mucho más allá de una plataforma: qué ocurre con la vida social cuando dejamos de trabajar, cuando los hijos hacen su propia vida y cuando las rutinas que durante años parecían inamovibles empiezan a cambiar.
