El Gran Teatre del Liceu ha inaugurado oficialmente su nueva temporada este viernes, 25 de septiembre, por la noche con la representación de la ópera 'Aida', de Giuseppe Verdi.
La tradicional gala de apertura ha vuelto a convertirse en el epicentro de la vida social, política y cultural de Barcelona.
El photocall del teatro ha dejado constancia de una amplia presencia de autoridades. El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha encabezado la representación gubernamental junto al ministro de Cultura, Ernest Urtasun; el ministro de Industria, Jordi Hereu; y el presidente del Parlament de Catalunya, Josep Rull.
La velada ha servido también como presentación oficial en un gran evento para Helena Guardans, la recién nombrada presidenta de la Fundació del Gran Teatre del Liceu, quien posó junto a su predecesor en el cargo, Salvador Alemany.
Liceu
Entre las autoridades e invitados del sector del mecenazgo también destacaron los consellers de Presidencia y Cultura, Albert Dalmau y Sònia Hernández, respectivamente; la presidenta de la Diputación de Barcelona, Lluïsa Moret; y la segunda teniente de alcalde del consistorio barcelonés, Maria Eugènia Gay.
Rostros de la cultura y la moda
Más allá del ámbito político, las butacas del Liceu se han llenado de figuras destacadas del panorama cultural y social para presenciar el clásico de Verdi.
Entre los asistentes se encontraban la presidenta de la Acadèmia del Cinema Català, Judith Colell; el conocido actor y director teatral Àngel Llàcer; y referentes del mundo de la moda como Judit Mascó, Verónica Blume y Oriol Elcacho.
Tensión en el exterior
La gran noche de la ópera barcelonesa, sin embargo, ha tenido su contrapunto de protesta en la calle.
En el exterior del recinto, alrededor de 25 personas se han concentrado para mostrar su rechazo a la actuación de la soprano ruso-austriaca Anna Netrebko, protagonista del cartel.
Los manifestantes han reprochado a la artista que no se haya disculpado públicamente por su apoyo a la candidatura del presidente ruso Vladimir Putin en el año 2012, pese a que la cantante sí condenó la guerra en Ucrania en 2022.
La concentración transcurrió con la exhibición de varias pancartas reivindicativas que cargaban contra la presencia de la soprano, mostrando lemas como 'Cada entrada a la cultura rusa es un impacto directo en Ucrania' y 'Conciertos de Netrebko, bombas para Ucrania'.
