Barcelona vive un año excepcional. La ciudad se ha convertido en un gran escenario para celebrar eventos deportivos y culturales en la que ha proyectado su imagen y valores a nivel nacional e internacional.
Prueba de ello han sido el acto de iluminación de la Torre de Jesucristo de la Sagrada Família, que contó con la presencia del Papa León XIV, el multitudinario Gran Départ del Tour de Francia o la Capitalidad Mundial de la Arquitectura.
Pero más allá del pasado, la ciudad ya mira hacia un horizonte repleto de citas internacionales, en especial con la futura final de la Champions League en 2029.
Sin embargo, la estrategia de la ciudad ha evolucionado. La Barcelona ya no busca desesperadamente el foco internacional, sino que lo gestiona desde la madurez que le atorga su experiencia como organizadora y apuesta por transformar la visión municipal para valorar qué puede aportar un evento a la ciudad, y no la ciudad al evento. Lo hace con un objetivo final: que quede un legado.
Así ha quedado patente en la cuarta edición del foro BCN Desperta, donde Pilar Roca, directora de Comunicación del Ayuntamiento de Barcelona, e Igor Cortadellas, realizador, creativo y responsable del acto de iluminación de la Torre de Jesucristo de la Sagrada Família, han desgranado los cimientos de la actual "marca Barcelona".
Patrimonio, creatividad y emoción
El debate ha arrancado recordando uno de los momentos más icónicos de los últimos años: la bendición de la torre de la Sagrada Família que proyectó una imagen espectacular de la ciudad a todo el mundo.
Igor Cortadellas, realizador y creativo, responsable acto Sagrada Família con el Papa y Pilar Roca, directora de Comunicación del Ayuntamiento de Barcelona
Para Igor Cortadellas, el encargo fue un "reto en mayúsculas" que requirió de un profundo respeto por la obra original. "Si lo hubiéramos pensado demasiado, nos hubiéramos paralizado. No hay una línea recta; a Gaudí no le gustaban, son curvas", ha reflexionado el creativo sobre el proceso.
Su objetivo fue buscar "esa universalidad más allá de las creencias" sin competir con el templo, sino dejándose abrazar por él. "Treinta segundos de drones o 45 de pirotecnia sirven para potenciar la idea. Lo importante era la gente; conectados podemos defender cosas grandes".
Para Pilar Roca, aquel hito fue la destilación perfecta del ADN barcelonés. "Igor supo encontrar y definir muy bien la marca Barcelona. Teníamos un edificio patrimonial, pero había que añadirle la capa de creatividad e innovación. El espectáculo generó una experiencia indescriptible", apuntó la directora de Comunicación.
El deporte como relato de identidad
Esa misma fusión de elementos se traslada al terreno deportivo. Eventos como la salida --Grand Départ-- del Tour de Francia o las futuras competiciones continentales no se entienden sin el tejido local.
"Barcelona tiene un ecosistema del deporte muy arraigado: clubes, federaciones e instituciones a los que se suma el voluntariado de los ciudadanos. Es una ciudad deseada no solo por su historia o su clima, sino por todo lo demás", ha asegurado Roca.
Cortadellas ha coincidido, señalando que los grandes actos deportivos brindan "la oportunidad de contar quiénes somos y cómo somos a través de la emoción". El creativo lo define como la exportación de una identidad que emana directamente de un "ecosistema complejo" en el que la ciudadanía lleva años conviviendo.
Igor Cortadellas, realizador y creativo, responsable acto Sagrada Família con el Papa y Pilar Roca, directora de Comunicación del Ayuntamiento de Barcelona
Madurez: de acoger a elegir
Durante la jornada, moderada por la subdirectora de Metrópoli, Elena Garrido, se ha abordado la ineludible comparación con la transformación histórica de los Juegos Olímpicos del 92.
Roca ha reconocido que, si bien aquel evento aportó un cambio físico radical que situó a la ciudad al máximo nivel, hoy el contexto es distinto. "Barcelona nunca ha desaparecido. Ahora está en un punto más maduro y de mayor confianza, lo que hace que se proyecte con más fuerza y mayor autoestima", ha señalado
Esa madurez, a su parecer, cambia las reglas del juego. A diferencia de lugares como Nueva York, que Igor Cortadellas describe como "empaquetada como una marca", Barcelona es un "organismo vivo" mucho más complejo.
Igor Cortadellas, realizador y creativo, responsable acto Sagrada Família con el Papa y Pilar Roca, directora de Comunicación del Ayuntamiento de Barcelona
Por ello, desde el consistorio la perspectiva sobre los grandes eventos ha dado un giro. "Podríamos hacer una gran cantidad de eventos, pero la gran diferencia no es qué aporta Barcelona a un evento, sino qué aporta un evento a Barcelona", sentenció Roca.
Este cambio de visión implica que el Ayuntamiento exige ahora que cualquier acontecimiento deje un "legado tangible, beneficie a la ciudadanía y sea coherente" con los valores locales. "La ciudad y la ciudadanía son exigentes, y nosotros debemos serlo también. Es una responsabilidad, no un techo", ha añadido la gerente municipal.
Descentralización y participación ciudadana
Para que un acontecimiento tenga sentido, la palabra clave es "participación". Roca ha puesto como ejemplo la capitalidad mundial de la arquitectura, que ha desplegado conferencias, debates y visitas en los 10 distritos de la ciudad.
"Esto hace aterrizar el evento en la ciudadanía y genera orgullo de ciudad", ha explicado, extendiendo este modelo a las salidas internacionales de la marca, como la reciente participación en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
Igor Cortadellas, realizador y creativo, responsable acto Sagrada Família con el Papa y Pilar Roca, directora de Comunicación del Ayuntamiento de Barcelona
Ante la pregunta final sobre qué debe ocurrir para considerar que Barcelona ha aprovechado este "año magnífico", ambos ponentes han coincidido en la necesidad de trascender lo efímero. Pilar Roca ha abogado por "convertir los eventos en oportunidades que conlleven coherencia con el relato y traigan beneficios para los ciudadanos".
Cortadellas ha cerrado la jornada con una metáfora visual heredada de su trabajo en la basílica: "Estas oportunidades deben ser espacios de reflexión, colaboración y gobernanza. Un punto de luz en el universo tiene sentido por sí solo, pero cuando se conecta con la comunidad, se pueden lograr cosas inmensas".
