Publicada

Barcelona amanece este martes, 6 de octubre, con una pequeña tregua meteorológica tras días de intensas lluvias.

Según las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), el cielo se mantendrá con claros e intervalos nubosos, registrando una temperatura de 23 °C y una probabilidad de precipitación de solo el 35%.

Sin embargo, esta calma matinal será completamente pasajera y los paraguas volverán a ser imprescindibles. A partir del mediodía, la inestabilidad volverá a apoderarse de la capital catalana con la llegada de cielos cubiertos y chubascos.

Lluvias en Barcelona Freepik

Desde las 12:00 horas y hasta la medianoche, la probabilidad de lluvia se dispara hasta el 100% de manera ininterrumpida. Este episodio pasado por agua irá acompañado de un ligero descenso térmico a lo largo de la tarde y la noche, pasando de los 22 °C a los 20 °C en las últimas horas del día.

En el cómputo global de la jornada, los termómetros oscilarán en un rango suave, marcando una temperatura mínima de 20 °C y una máxima de 25 °C.

Transporte público

El transporte público de Barcelona y su área metropolitana sigue intentando recuperar la normalidad tras las lluvias torrenciales que lo dejaron completamente inoperativo durante el fin de semana.

Todas las líneas del metro de Barcelona funcionan con normalidad este martes desde primera hora tras superarse las incidencias.

La mayoría de líneas de Rodalies sufre afectaciones y cortes este martes desde primera, en especial la R7 y R8, las cuales no tienen servicio ferroviario, y la R1 ha recuperado el transporte entre L'Hospitalet de Llobregat y Arenys de Mar.

Tráfico en carreteras

El Servei Català de Trànsit (SCT) monitoriza en tiempo real las principales retenciones en las carreteras catalanas.

La jornada arranca con importantes complicaciones de tráfico en las principales arterias de la red viaria catalana.

La C-58 presenta una de las situaciones más densas, con 8 kilómetros de colas entre Sabadell y Terrassa en sentido sur, a los que se suman otros 7,5 kilómetros de congestión desde Ripollet hacia Barcelona.

Imagen de recurso de una carretera catalana. SCT

En paralelo, la autovía A-2 registra 8 kilómetros de marcha lenta entre Molins de Rei y Castellbisbal en dirección este, la misma longitud de retención que sufren los conductores tanto en la C-16 (entre Sant Cugat del Vallès y Barcelona) como en la C-60 (entre La Roca del Vallès y Argentona). Además, la AP-7 concentra varios tramos de tráfico intenso, destacando 5 kilómetros de atasco a la altura de Montmeló y Montornès del Vallès hacia el sur.

Por su parte, el cinturón metropolitano y las rondas de Barcelona también concentran un gran volumen de vehículos con demoras significativas. La Ronda Litoral (B-10) acumula hasta 7 kilómetros de retenciones en sentido sur desde Santa Coloma de Gramenet hacia el Nus del Llobregat, mientras que la Ronda de Dalt (B-20) suma otros 6 kilómetros de congestión en la misma dirección. El acceso a la capital a través de la B-23 presenta 7,5 kilómetros de atasco continuado entre Sant Feliu de Llobregat y El Papiol. Finalmente, en la zona costera, la C-31 registra 7 kilómetros de circulación lenta en sentido sur, conectando Montgat con Sant Adrià de Besòs.

Puedes consultar toda la información vial en el siguiente enlace [clic aquí].