¿Cuánto queda?, ¡Oh no!, ¿Cuánta distancia hay?... Son algunas de las cosas que se oyen entre turistas y barceloneses al llegar al famoso pasillo que enlaza la línea verde y la amarilla del metro de Paseo de Gracia.

Este famoso intercambiador ha conseguido incluso ser escenario de divertidos momentos, como la CHUPETE RACE o míticas carreras de bicis o SKATE por el corredor. Aunque es famoso por sus 253 metros, pocos saben la historia que hay detrás de este interminable transbordo.

 

 

Muchos se preguntan porque no se ha puesto ya una solución y la respuesta está en la historia que esconde este largo pasillo. En 1973 se buscó conectar de forma funcional las dos líneas de metro, pero en medio se encontraba un parking subterráneo privado que impedía realizar un pasillo mucho más corto. Por lo que, el Ayuntamiento tuvo que rodear la parte del subsuelo ocupado por el parking perjudicando así a barceloneses y turistas.

Aunque nadie ha reconocido aun el error, los que pasan cada día por este pasillo se lo toman con humor, incluso algunos le han puesto remedio recorriéndose la galería con un patinete.