Lorna Tucker se estrena por la puerta grande en el género del documental mostrando al público la historia de una mujer que con 11 años ya era capaz de diseñar su propia ropa y que en los setenta revolucionó la esfera de la moda, poniendo en el punto de mira la corriente estética y la forma de entender la vida de la denominada ideología punk.

Según se narra a lo largo de esta obra cinematográfica de Finished Films Production, dicho movimiento surgió impulsado por el afán de los jóvenes de negarse a seguir la estela de los antiguos valores y, en definitiva, de su deseo ferviente de destruir lo viejo. Cuando en Inglaterra se desencadenó una revolución de tal calibre, cuyos exponentes no eran otros que los rebeldes y alocados Sex Pistols, la boutique londinense situada en el 430 de Kings Cross, liderada por Vivienne y su entonces compañero sentimental, el polémico Malcolm McLaren, se convirtió en el imprescindible punto de reunión donde las nuevas generaciones adquirían prendas que les representaban, con la misión de no dejar a nadie indiferente. Aunque la relación de la pareja tuviera un desenlace tormentoso, el local sobrevivió con éxito, cambiando de nombre y también de estilo en diferentes ocasiones, desde Let it Rock hasta World’s End, pasando por Sex. Pero a pesar del paso del tiempo nunca perdió su esencia única e inclasificable, siendo víctima de las burlas de los más puristas de la industria, quienes finalmente optaron por asumir el talento y la valía de la diseñadora y premiarlos de la manera que merecía.  

 

Durante ochenta minutos, el metraje nos descubre a una Vivienne muy fiel a su mantra, que cita que “Cada diseño debe contar una historia y definir a la persona”, exigente con sus trabajadores y guiada por un perfeccionismo que la empuja a querer controlarlo todo, casi sin ser consciente de las grandes dimensiones que ha alcanzado su imperio. Andreas Kronthaler, diseñador y actual marido, juega un papel fundamental en la empresa, ejerciendo de mano derecha de su esposa a quien, según ella cuenta, conoció cuando la artista daba clases a futuras promesas de la costura. Andreas define a Westwood como “diseñadora de moda, activista y persona”, alabando esos fragmentos de su personalidad y la mágica forma en que se inició su romance.

Para complementar el aspecto familiar, destacan los testimonios de Ben y Joe, nacidos a raíz de sus relaciones con Derek Westwood y Malcolm McLaren respectivamente. A través de ellos se desentraña la polémica figura de McLaren, causante del fin de su primer matrimonio, o el cambio que conllevó su noviazgo con Kronthaler, a quien al principio no veían con buenos ojos.

Una larga lista de participantes, desde piezas fundamentales en su equipo como Christopher Di Pietro (director de marketing), Carlo d’Amario (CEO), Murray Blewett (director de diseño) y prestigiosas modelos de la talla de Kate Moss o Naomi Campbell, desvelan anécdotas vividas junto a Westwood, dejando en un segundo plano una faceta activista en la que la protagonista ha manifestado que le hubiera gustado hacer mayor hincapié.         

Si quieres indagar en el carácter y el proceso de creación de la inconformista, versátil y comprometida reina punk, el documental ya se encuentra disponible en Movistar +.