El centro de Barcelona está siendo devastado por los efectos de la crisis del coronavirus. Y si no que se lo digan a los bares y restaurantes del barrio Gòtic, en el distrito de Ciutat Vella. El último en cerrar ha sido todo un clásico de Barcelona: el Gran Cafè del carrer Avinyó. La falta de clientela ha dado la estacada final a un bar que, antes de la crisis del coronavirus, ya pasaba por un mal momento económico. 

El Gran Cafè, perteneciente al Grup Cacheiro, entró en suspensión de pagos en enero de este año, tal y como avanzó este medio. El Grupo Cacheiro, gestor de una de las principales cadenas de casas de comidas de la Ciudad Condal, solicitó la suspensión de pagos para dos de sus bufés más emblemáticos, el propio Gran Cafè y el restaurante Divinus. La intención del grupo era mantener abiertos ambos restaurantes, pero el Gran Cafè finalmente ha caído. 

UN CAFÉ CON IDENTIDAD

Fundado en el año 1920, esta cafetería del Gòtic era conocida por su elegante decoración modernista, que servía como punto de atracción para turistas pero también para alegrar la vista a los barceloneses. Según la asociación Barna Centre, daba "indentidad" al barrio.

La asociación ha lamentado su cierre en Twitter, y ha pedido "soluciones urgentes para el Gòtic". Además, ha comparado su cierre con el de la Pitarra, situado en la misma calle y que bajó la persiana en 2018. En su lugar, se abrió un pub irlandés que no guarda ningún parecido con el clásico restaurante.

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