Rótulo de la Bodega Fermín
El pulso por un rótulo que llega al Ayuntamiento: la pugna vecinal por un trocito de historia de la Barceloneta
ERC pide paralizar la retirada de forma inmediata y establecer un censo de comercios emblemáticos
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La retirada de los rótulos de la histórica Bodega San Fermín, en la Barceloneta, ha generado un conflicto entre el tejido vecinal, entidades de defensa del patrimonio y el Ayuntamiento de Barcelona por la aplicación de la normativa de paisaje urbano en los comercios tradicionales del barrio.
La actuación municipal, vinculada a la rehabilitación del edificio, ha ordenado eliminar la señalética histórica del local, lo que ha desatado críticas por parte de colectivos que denuncian una pérdida progresiva de identidad en la Barceloneta y la falta de protección efectiva del llamado “pequeño paisaje urbano”.
El caso se ha convertido en un nuevo símbolo del choque entre la regulación urbanística y la preservación de establecimientos emblemáticos que forman parte de la memoria cotidiana de la ciudad, especialmente en barrios con fuerte presión turística y transformación comercial.
ERC formula una petición
En el ámbito político, la concejala de ERC en el Ayuntamiento de Barcelona, Elisenda Alamany, ha llevado el caso al consistorio con una petición para paralizar la retirada de forma inmediata y avanzar en la protección de este tipo de elementos.
En un mensaje público, Alamany ha reclamado que los rótulos de establecimientos emblemáticos sean declarados "Pequeño Paisaje Urbano" y ha defendido la creación de un censo de locales singulares en la ciudad.
Censo de establecimientos singulares
Según sus palabras, “el gobierno de Barcelona pide la retirada del rótulo de la emblemática Bodega San Fermín. Por ello, ayer registramos la petición de detenerlo de forma inmediata y de que los rótulos se declaren como Pequeño Paisaje Urbano. Desde hace años pedimos un censo de establecimientos singulares en la ciudad para evitar estas situaciones que nos hacen perder la identidad de los barrios”.
Mientras avanzan los trabajos de retirada en la fachada, el caso vuelve a evidenciar el pulso abierto en Barcelona entre la normativa municipal y la defensa del patrimonio comercial de proximidad.