Pones el código, coges un montacarga, subes por el ascensor, buscas tu trastero, abres el candado y te llevas lo que necesites de tu compartimento. Así lo hacen, a diario, centenares de clientes de OhMyBox!, una empresa de alquiler de trasteros que triunfa en Barcelona. La fundaron Nicolás Pérez y Liher del Río en 2013, conscientes de que este modelo de negocio resulta un éxito en el mundo anglosajón.

Nos reunimos con los cofundadores en uno de sus trasteros: el más grande de España. Está ubicado en la calle Marina de Barcelona y cuenta con 8.300 metros cuadrados. “Es como un hotel para trastos”, explica entusiasmado el cofundador Nicolás Pérez mientras muestra cómo funciona el sistema.

Es cierto, es un hotel para nuestros objetos, y además es asequible. El precio parte desde los 20 euros mensuales por un trastero de un metro cuadrado. “Parece poco espacio, pero... ¡no te puedes ni imaginar todo lo que cabe aquí dentro bien colocado!”, cuenta enseñando el compartimento.

Uno de puntos fuertes de la empresa es que sus cuatro establecimientos se encuentran en el centro de la ciudad. Justamente los pisos en Barcelona son cada vez más pequeños, el alquiler más caro, y crece la demanda de espacio para el almacenamiento. Ellos han sabido verlo y han conquistado a los barceloneses que no tienen que desplazarse a las afueras para guardar sus pertenencias. A día de hoy, el crecimiento de la empresa –con una inversión de cuatro millones de euros– supera el 100 % anual.

OBJETIVO: DESAHOGAR LA CASA

Las plantas de este edificio –que antes era un parking– se caracterizan por los largos pasillos con puertas de color amarillo cerradas con un candado que el cliente puede llevar de casa o comprarlo ahí mismo. Cada compartimento está numerado y dependiendo de dónde se ubique es más grande o más pequeño.

Nicolás Pérez y Liher del Río fundadores de OhMyBox! 



A diferencia de otras empresas, su cliente es en un 90 % particular, mientras que el 10 % restante es de empresas o autónomos. “El objetivo principal de nuestros clientes es desahogar la casa”, detalla Nicolás. “Algunos que desconocen la empresa nos dicen: '¡Para qué va a pagar alguien por guardar sus objetos si los puede vender en Wallapop'”, narra el cofundador. “Yo les respondo que se olvidan de algo importante: del valor sentimental que tienen ciertos objetos para las personas”, prosigue.

¿En qué ocasiones decide alguien alquilar un trastero? El cofundador nos revela algunos casos. Por ejemplo, cuando quieren liberar una habitación por el nacimiento de un hijo, o dejar espacio temporalmente durante la mudanza de un hogar a otro. Pero también se utiliza como armario de fuera de temporada, así como de 'baúl' para bicicletas, maletas, instrumentos o libros.

OhMyBox! en la calle Marina



Tal como explica Nicolás Pérez, quieren que el cliente lo vea como “algo útil”, y es por eso que abren los 365 días del año las 24 horas. Porque como cualquier buen hotel que se precie, el cliente siempre va primero: puede entrar y salir a cualquier hora. Y en este caso en concreto, los trastos no pueden esperar. ¡Directos al hotel!