Hasta el 80 o el 90% de bajón en sus ventas registran algunos comercios del centro de Barcelona por los cortes de circulación, las algaradas y la acampada de jóvenes en la plaza Universitat. Ésos son los números que organizaciones de comerciantes facilitaron a Ciudadanos para quejarse de la pésima gestión municipal de los desórdenes públicos que la capital catalana padece desde hace semanas. “Hemos hablado con varias entidades y nos han hecho llegar sus quejas. La situación es muy delicada y hay un enfado enorme entre los comerciantes y restauradores por la pasividad del Ayuntamiento”, explica a Metrópoli Abierta Paco Sierra, portavoz de Ciudadanos en el consistorio.

Una de estas asociaciones es Barcelona Oberta, cuyo presidente, Gabriel Jené, tiene precisamente su comercio en la plaza Universitat. En esta entidad participan otras, como Barnacentre, Amics de la Rambla o Born Comerç que sufren, en mayor o menor medida, los efectos de los disturbios. Estas asociaciones intentan promocionar la ciudad, posicionar a Barcelona como referencia mundial, explorar nuevas formas de gestión del territorio turístico y comercial y ofrecer un servicio de calidad, al tiempo que fomentan la creación de empleo y dinamizan acciones de responsabilidad social corporativa.

COLAU Y COLLBONI, RESPONSABLES

“El comercio es, junto con los vecinos, quien más sufre las consecuencias de una permisividad municipal que no se entiende del todo”, explica Sierra. De esta permisividad, el edil hace responsable a la alcaldesa, Ada Colau, y al primer teniente de alcalde, Jaume Collboni, “que permiten que determinados colectivos campen a sus anchas y hagan lo que les dé la gana a lo largo y ancho de la ciudad”.

Imagen de la Rambla de Barcelona



Los problemas más acuciantes se derivan del corte de circulación en algunas de las principales vías de la capital. Los puntos calientes son la Avenida Meridiana (donde cada noche se paraliza el tráfico en el cruce con el paseo Fabra i Puig) y la zona de la acampada de la plaza Universitat. En ambos puntos los cortes son sistemáticos, aunque también hay cortes menos frecuentes en la zona de la Diagonal (donde suelen concentrarse los estudiantes de la Zona Universitaria) y frente a la Delegación del Gobierno en Cataluña.

SIN PERMISOS MUNICIPALES

El hecho de la convocatoria de concentraciones y manifestaciones, algunas de las cuales acabaron en graves disturbios, también restaron la asistencia de ciudadanos y potenciales clientes a la zona del centro de la ciudad. Los grandes perjudicados fueron los comercios y los restaurantes, que vieron mermada drásticamente su clientela. En estos momentos, los cortes de circulación diarios en la Gran Via con motivo de la acampada universitaria es otro contratiempo añadido y las tiendas de los alrededores están bajo mínimos. Es cierto que la bajada en algunos comercios no es tan visible, pero en otros más exclusivos o que dependen de la población flotante es más acusada.

Sierra explica que “para realizar un corte de calles o una manifestación es preceptivo pedir permiso tanto a la Delegación del Gobierno como al Ayuntamiento. Pero hay determinados colectivos que esa obligación no la cumplen y se dedican a concentrarse y a cortar el tráfico por su cuenta y riesgo sin que el Ayuntamiento intervenga”. Señala incluso que la acampada de la plaza Universitat se ubicó en un punto que tenía la consideración de espacio electoral. “Tanto es así que nosotros ya teníamos concedido el permiso para levantar allí una caseta de información, como habíamos tenido durante otras campañas electorales. Pero con la acampada, y para evitar follones y que nos pudieran llamar provocadores, acabamos renunciando a nuestro derecho a plantar allí la carpa informativa”.

El Portal de l'Àngel repleto de tiendas, se encuentra en el centro de Barcelona



COMPARECENCIA DE BATLLE

Del mismo modo, critica que se deje cortar el tráfico cada noche en la Avenida Meridiana. “Queremos que nos expliquen el porqué no se hacen servir las unidades de la USP, que tienen formación antidisturbios y tampoco se desplegaron cuando hubo los graves disturbios. Y el porqué tampoco actúa la Brigada de Información de la Guardia Urbana, cuya misión es infiltrarse en las manifestaciones para descubrir a los violentos y los más radicales para luego detenerlos”.

Ante esta situación, Ciudadanos pedirá la comparecencia en la Comisión de Presidencia y Seguridad del teniente de alcalde Albert Batlle “para que dé explicaciones de lo que está pasando”. Para el concejal de Ciudadanos, “en estos momentos hay una total impunidad para determinados grupos independentistas en Barcelona, que pueden cortar calles o acampar donde les viene en gana sin que nadie les pida explicaciones. Según las informaciones que tenemos, hay órdenes políticas desde la cúpula del Ayuntamiento para que no se intervenga en estos casos”.

Sierra explica también que su partido esperará a escuchar las explicaciones de Batlle para tomar una determinación sobre qué hacer. “Los ciudadanos, cuando ven a una patrulla de la Guardia Urbana, les dicen que dejen de esconderse y que actúen. Tanto vecinos como comerciantes quieren colaborar para que no destrocen más Barcelona. Pero desde el Ayuntamiento se pone sordina a la situación”, se queja el edil. Reclama, por eso, “que se apliquen las ordenanzas municipales. Simplemente eso”.

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