Los trabajadores de Indra Barcelona irán a la huelga en plena pandemia por el coronavirus. El conflicto laboral tiene su origen en el traslado de parte de la plantilla al centro tecnológico de Sant Joan Despí, inaugurado a bombo y platillo hace poco más de un año.

El día de su apertura, el presidente ejecutivo de Indra, Fernando Abril-Martorell, y el alcalde de Sant Joan Despí, Antonio Poveda, se congratularon por la rapidez con la que se habilitaron las nuevas instalaciones –unos diez meses--. Poco después los empleados lamentaron que las obras estaban inacabadas, y que la inauguración del flamante centro tecnológico era, en realidad, un “fiasco”. La huelga de mañana es el enésimo capítulo de la guerra entre Indra y sus trabajadores por la polémica sede, que ya suscitó el cabreo de los sindicatos durante la primera fase de traslado de la plantilla.

CULMINACIÓN DEL TRASLADO

En la actualidad una parte de los empleados de Indra ya trabajan en las instalaciones de Sant Joan Despí, unos 1.100 trabajadores según fuentes sindicales. No obstante, la compañía todavía mantenía las oficinas de la calle Badajoz –en Poblenou-- y de Gran Via en Barcelona. En conversación con este medio, fuentes de CGT señalan que Indra ha aprovechado la crisis del coronavirus para culminar el traslado definitivo con tal de abaratar costes.

Desde la empresa, en cambio, señalan a Metrópoli Abierta que “el objetivo de la operación es mejorar la eficiencia y el trabajo en equipo y las condiciones de trabajo de estas personas”. Aún así, reconocen que también pretenden “mejorar el aprovechamiento de recursos”.

MAL ESTADO DEL EDIFICIO

Los trabajadores se oponen al traslado por las “pésimas condiciones” del centro de Sant Joan Despí. Aseguran que se trata de un edificio "roñoso", que se encuentra en mal estado, con goteras y hasta desprendimientos del techo cuando llueve. “Hace frío y calor todos los días del año, está muy mal diseñado el edificio. Son unas oficinas mal aclimatadas, mucho peores que en las que estamos ahora”, afirman desde la CGT.

Desperfectos en el techo de la sede de Sant Joan Despí / TWITTER



Contactados por este medio, un portavoz de la empresa señala que “Indra ha impulsado permanentemente la resolución de problemas que han ido surgiendo en el pasado en el edificio a través del propietario de este”.

COMPENSACIÓN POR LA UBICACIÓN

Otro aspecto que desagrada a los trabajadores es la ubicación del edificio. Según los sindicatos, se encuentra rodeada de fábricas y polígonos industriales, siendo la única oficina de la zona. Aseguran que está mal comunicada con el transporte público, tanto para los que viven en Barcelona como en el área metropolitana. En este sentido, destacan que se trata de una agravio comparativo respecto a las anteriores oficinas de la ciudad. Por ello, piden a Indra que compense a los trabajadores por los impactos negativos en la movilidad, que suponen un coste añadido para los empleados en tiempo, dinero, bienestar y con una grave consecuencia para conciliar la vida profesional con la personal y familiar.

Esta óptica no es compartida por la empresa, que señala que la sede “tiene una buena infraestructura de transporte público”. Fuentes de la compañía sentencian que “Indra tiene como objetivo seguir mejorando las condiciones de los empleados del edificio de San Joan Despi, tanto dentro del edificio como en lo que respecta al acceso a este”.

HUELGA DURANTE EL TELETRABAJO

Desde los sindicatos están dispuestos a dar guerra hasta al final a Indra. La huelga ha sido convocada por los sindicatos CGT y Co.bas, que han visto alterado su calendario de luchas por la crisis del coronavirus. El paro fue convocado antes del inicio de la pandemia, cuando tenían previsto alternar las jornadas de huelga con acciones de visibilización en las calles.

Sin embargo, el estado de alarma les ha apartado de su lugar físico del trabajo y también ha imposibilitado las protestas callejeras. Será, pues, una huelga atípica, teletrabajando, pero con la que esperan mejorar sus condiciones una vez vuelvan a sus nuevas oficinas.