La marca de helados Frigo es noticia, pero no por sus productos. Esta compañía barcelonesa parece haber olvidado su lengua de nacimiento, el castellano, ya que ha optado por rotular sus envases en tres idiomas, y ninguno es el español.

Tan solo hace falta supervisar cualquiera de sus empaquetados para darse cuenta de la excluyente decisión que ha tomado la empresa. El contenido de sus productos es legible en catalán, inglés y alemán, pero la lengua predominante en Cataluña ha sido totalmente erradicada.

LLAMADA AL BOICOT

Ante esta situación, viralizada durante los últimos días por redes sociales, no han sido pocos los clientes cuya indignación les han llevado a promover el boicot a la compañía, ya que consideran esta decisión un inexplicable "desprecio".

Esta situación es especialmente chocante porque se trata de una decisión tomada por la dirección de Unilever en España, que ha salido al paso de las críticas y afirma que está cumpliendo la ley en la región.

Marcas de Unilever en España / UNILEVER



La conocida marca de helados barcelonesa es propiedad de la multinacional británico-neerlandesa. Además, cabe destacar que Unilever también cuenta con muchas otras marcas, como Artua, Skip, Dove, Ligeresa, Hellmann's, Magnum, Mimosín, Axe, Knorr, Calvé, Carte d'Or, Williams, Signal, Pond's, Lipton, Maizena, Calippo, Ben & Jerry's, Moussel, Timotei Sensations, Royale Ambree o Cebralín. 

UN CAMBIO MUY POLÉMICO

La empresa anunció en julio de 2016 el nombramiento de Antonio Casanova como presidente de la compañía en España, cargo que combina con su rol en Unilever Jeronimo Martins, la joint venture que la compañía tiene en Portugal.

Casanova accedió al cargo después de que se destapasen los problemas con la justicia de su antecesor en el cargo, Jaime Aguilera. Como informó en abril de 2013 El Confidencial, Aguilera figuró entre la treintena de detenidos en la operación Pitiusa. En ella se le acusó de aprobar la contratación de un hacker para investigar a un reducido grupo de trabajadores, ante la fuga de datos internos que sufrían.

Concretamente, a Aguilera se le investigó por dar el visto bueno al contrato de dicho pirata informático para que, de forma fraudulenta, analizara los ordenadores de un reducido grupo de trabajadores de la multinacional en España, tras detectar una fuga de información de la compañía.

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