Ir a trabajar sin saber si ese día será el último. Con esta incertidumbre viven los trabajadores de la firma textil Desigual, que aseguran que la empresa, liderada por Thomas Meyer, despide a empleados de forma improcedente por un presunto "ajuste de presupuestos". 

REDUCIR GASTOS

En conversación a Metrópoli, Ana (nombre ficticio por temor a represalias) explica que "desde hace un año, la empresa busca cualquier mecanismo para suprimir gastos". Sin embargo, añade que la realidad es bien distinta y que la decisión sobre a quién despedir es completamente aleatoria. "A dedo", describe la trabajadora.

Entre las medidas para acortar costes se encuentra "la reducción de jornada a cuatro días semanales", que anunció el director general Alberto Ojinaga en septiembre de 2021. Ya en su día, Meyer, alentó a "buscar otro empleo ese día libre" a los trabajadores que argumentaron estar en contra. La dirección de la compañía textil también dijo que, de salir ganadora la reducción laboral, si alguien no la aceptaba se rescindiría el contrato. 

Thomas Andreas Meyer, CEO de Desigual

PERSONAL MÁS ANTIGUO

Ana explica a este medio que la empresa despide "al personal más antiguo bajo la forma de un presunto despido objetivo", cuando en realidad "se trata de un despido improcedente". La empresa ha echado este enero a al menos cuatro personas, explica la trabajadora, aunque asegura que hay más. 

DESPIDOS HABITUALES

Para hacer frente a esta "injusticia", algunos de los empleados afectados han recurrido a la vía legal para interponer demandas. El abogado Xavier Soler, del bufete Font Janer i Soler, lleva 10 años defendiendo a trabajadores despedidos por Desigual.

En conversación con este medio, Soler explica que la compañía actúa de dos maneras para echar a sus asalariados. La primera, mediante un despido disciplinario en el que se detalla en una carta las presuntas irregularidades que ha cometido el trabajador y que, por lo tanto, no tiene derecho a indemnización. La segunda, y más habitual, un despido por causas objetivas, cuya indemnización es de 20 días trabajados por año. En la carta de despido objetivo, Desigual se excusa por problemas económicos en la empresa o una reestructuración interna. Sin embargo, y aquí se encuentra el quid de la cuestión, es que la empresa no ha probado las razones alegadas para justificar dichos despidos. "Utilizan argumentos muy fáciles de rebatir porque básicamente no son ciertos", señala Soler.

Vista interior de la sede de Desigual en la Barceloneta en una imagen de recurso / ARCHIVO

ILEGALIDADES DE DESIGUAL

Soler también explica que Desigual no puede efectuar los despidos individualmente, ya que incumple el artículo 51 del Estatuto de los Trabajadores, el cual expresa que se debería realizar un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) debido a la cantidad de empleados despedidos.

Sin embargo, lo más "cuestionable" para el abogado sobre la empresa de Meyer, además de dichas irregularidades, es que despide a mujeres tras la baja por maternidad. Esto, recuerda Soler, es ilegal "porque atenta contra los derechos fundamentales". Desafortunadamente, es "habitual" que Desigual no lo cumpla y muchas de las mujeres afectadas recurren a Soler para interponer una demanda, que normalmente termina con la readmisión inmediata de la trabajadora, además de una indemnización por daños que debe pagar la empresa.

Al cierre de este artículo, la empresa Desigual ha declinado hacer cualquier tipo de declaración respecto a los despidos en la compañía.

THOMAS MAYER

Puede que las formas de actuar no vayan de la mano a cómo se describe el CEO de Desigual, Thomas Meyer. Un hippie abanderado de la sostenibilidad, que ha pasado de ser dueño de una pequeña tienda en Ibiza a ser uno de los más ricos del mundo: su fortuna personal se calcula alrededor de los casi 1,3 billones de euros.

En una carta a sus trabajadores en 2020 a raíz de las restricciones de la pandemia, Meyer escribió: “Hemos aprendido a ser más humanos, porque hemos perdido mucho, pero de manera proporcional hemos ganado en foco y valores. Estamos unidos, somos más fuertes y estamos más seguros acerca de cómo debería ser nuestro futuro”. En estas letras Meyer alardeaba de los valores y la humanidad que desprende la empresa.

PÉRDIDAS MILLONARIAS

La firma de prendas de moda con sede en Barcelona contabilizó en 2021 unas pérdidas de explotación de 7,5 millones. Significan la décima parte que el ejercicio anterior, cuando encajó un déficit de 81 millones. Así lo reflejan las cuentas consolidadas de Abasic, la compañía matriz de este comercial textil.

Además, la compañía ha perdido el 60% de las ventas en siete años, ha cerrado 23 tiendas en solo seis meses y más de un centenar desde la pandemia, según informa Consumidor GlobalEn los últimos seis meses, la compañía ha reducido el nombre de sus tiendas de 415 a 393.