Miedo, preocupación e incertidumbre entre la plantilla de Silence en Barcelona y el área metropolitana. La compañía, filial de Acciona, anunció un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) que podría afectar a unos 300 trabajadores.

Se trata de un expediente, sin embargo, cuya documentación se ha presentado una semana después de que la empresa, liderada por Carlos Sotelo, anunciara la intención de reducir su actividad, según ha podido saber Metrópoli de la mano del departament d'Empresa i Treball, así como de fuentes sindicales.

Incertidumbre

"Presentada la documentación, se ha seleccionado a los miembros de la mesa negociadora y arrancarán las conversaciones", apuntan las fuentes consultadas. La situación, explican, ha provocado mucha incertidumbre y ha creado un clima de miedo en las plantas de logística de Sant Boi de Llobregat, la fábrica barcelonesa, el centro de I+D de Esplugues y las oficinas, ubicadas en la calle de Còrcega. En este sentido, piden que se aclare lo antes posible no solo las condiciones del ERTE, sino también qué ocurrirá de ahora en adelante hasta el 30 de junio --cuando se espera que finalice-- y el rumbo que tomará la empresa tras el expediente.

Además, es muy difícil calcular el número de afectados, ya sea de forma directa o indirecta, pues "es muy habitual que los empleados se vayan rotando entre plantas", añaden las fuentes consultadas. De los 300 empleados en plantilla, algo más de 150 pertenecen al área de producción y casi un centenar son trabajadores de la antigua Nissan.

El CEO de Silence, Carlos Sotelo, muestra el funcionamiento de una de sus motos Silence

Goteo de despidos

El ERTE que planea llevar a cabo Silence se debe, según explicó la catalana en un comunicado, al sobrestock de vehículos a dos ruedas que no han conseguido vender. Los almacenes tienen aproximadamente unas 4.000 motos eléctricas todavía por colocar, que se acumulan por un descenso de la demanda. Los extrabajadores apuntan que desde el pasado verano se ha producido un "goteo continuado" de ceses, concretamente entre los meses de julio y diciembre.

Fuentes del sector de la automoción indican a Metrópoli que la empresa que dirige Sotelo calculó mal el tamaño y expansión del mercado eléctrico en España. "En Silence hicieron una apuesta arriesgada en un momento aún prematuro para el vehículo eléctrico. Muchos temíamos que se acabarían comiendo sus motos", señalan las mismas fuentes.

Panorámica de la planta de Nissan en Barcelona / METRÓPOLI

Además, fuentes internas apuntan también a "problemas" con una línea de coches eléctricos. Dicho proyecto se remató con una gran compra por valor de 100 millones por parte de la empresa Ok Mobility, del empresario marroquí Othman Ktiri. Las fuentes sindicales confirman que, durante el periodo estival, se vivió un incremento de pedidos de reparaciones de los coches.

Silence guarda discrección

Según el comunicado, las intenciones de la compañía pasan por esperar a que los niveles de demanda se equilibren pronto. Así las cosas, la empresa seguirá la misma dirección que ha tomado en el último ciclo. Al cierre de este artículo, Silence no ha contestado a las preguntas formuladas por Metrópoli

Inyección

Silence se asentó en 2022 en una parte de las instalaciones que fueron históricamente propiedad de Nissan en Barcelona. Actualmente, ocupan unos 30.000 metros cuadrados de superficie industrial edificada. El acuerdo firmado para ocupar el espacio implicaba, además, 'rescatar' a parte de los trabajadores de la japonesa que, tras su marcha, dejaba a casi 1.500 empleados en la calle.

En el marco de la reciente presentación de resultados de Acciona, matriz de Silence, la española ha anunciado una inyección de 22 millones de euros que servirán para diversificar las líneas de negocio, como la reutilización de baterías o la apertura de estaciones de intercambio de baterías.