Oriol Soler, codirector de Abacus, en una imagen en TV3 / TV3
La nueva inyección de dinero público a Abacus: cobrará 1,5 millones para crear un Servicio de Incentivo Cultural en Barcelona
La oferta del sector de la cultura se hará desde una única plataforma digital que centraliza el catálogo y enlaza ciudadanos y promotores, facilitando descuentos y ofertas
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La cooperativa Abacus, que preside el activista de ERC Oriol Soler, cobrará 1.452.195 euros para crear un Servicio de Incentivo Cultural que dependerá del Institut de Cultura de Barcelona (Icub). Según el contrato firmado el 27 de abril, al que ha tenido acceso Metrópoli, la cooperativa dispondrá de 18 meses para poner en marcha y evaluar el servicio creado. Los tres primeros meses serán de preparación, los 12 siguientes de ejecución y los 3 últimos, de evaluación.
Según el consistorio, el Icub decidió “activar un programa de incentivo cultural para fomentar el consumo cultural entre la ciudadanía”. ¿Cómo? Facilitando el acceso a espectáculos de arte en vivo, como música, danza, circo, cine o libros en catalán.
Proyecto “puramente cultural”
El motivo de la iniciativa es puramente cultural, según el consistorio: “El objetivo principal de esta iniciativa es no sólo beneficiar a los que ya son consumidores habituales de cultura, sino, sobre todo, ampliar la base de públicos e incentivar nuevos perfiles de consumidores culturales”.
Hasta ahora, las iniciativas que se habían puesto en marcha se limitaban a ofrecer libros a menor precio en establecimientos seleccionados, pero nunca se había puesto en marcha un programa que entrase de lleno en el mundo digital.
Interior de una tienda de Abacus Cooperativa
Cambio de modelo
Un informe justificativo de la medida explica que “a diferencia de anteriores experiencias, donde la estrategia consistía en un sistema físico de compra de establecimientos seleccionados, el nuevo modelo apuesta por una digitalización total”.
Desde algunos sectores, se aprovecha para disparar con bala contra el Ayuntamiento. Sectores independentistas se han lanzado en tromba contra el consistorio socialista por haber puesto en marcha esta medida a un año de las elecciones.
Pero desde la Administración se justifica la medida. “El Incentivo Cultural -según los responsables municipales- es una iniciativa clave para democratizar el acceso a la cultura de Barcelona. El ayuntamiento impulsa este programa con una clara vocación de servicio público: ampliar los públicos culturales, fomentar la participación ciudadana, incentivar la lengua catalana y dinamizar el sector”.
Una plataforma digital
El sistema se basa en una plataforma digital que permite gestionar descuentos directos en las entradas y productos culturales de forma simple y segmentada. También asegura el consumo del 70% de la demanda en catalán y el 30% en castellano. Además, facilita la gestión por parte del Ayuntamiento y de los promotores culturales al simplificar la logística.
Los sectores independentistas descontentos han denunciado que el contrato para este proyecto se debería haber compartimentado y licitado en lotes, al versar sobre segmentos culturales distintos.
Una tienda de la Cooperativa Abacus / ABACUS
“Más sencillo, imposible”
Pero desde el consistorio se sostiene que la operativa es única: una misma plataforma digital permite desde obtener entradas de cine hasta comprar un libro, acceder a un concierto o asistir a una obra de teatro. “Más sencillo, imposible”.
Y si cada proceso se licita por separado (la conceptualización, el desarrollo tecnológico, la operación del sistema de monedero digital, la integración con las plataformas de los promotores, la gestión económica y la comunicación pública), el proyecto se vería abocado a probables riesgos de descoordinación o duplicidades y pérdida de eficiencia.
Por tanto, las denuncias independentistas cabe observarlas desde un punto de vista político, con motivaciones que nada tienen que ver con los servicios culturales a la ciudadanía y sí con las propias dinámicas de determinados “grupos agitadores”.
Minimizar riesgos
Un único operador, aduce el consistorio, permite minimizar riesgos y garantiza la trazabilidad de los datos, la seguridad del sistema digital y la coherencia en la comunicación institucional.
Porque la complejidad de combinar cuestiones técnicas, económicas y comunicativas, es mejor contar con un modelo de gestión integral “capaz de articular todas las dimensiones del proyecto bajo una misma estrategia de diseño e impacto cultural”. Al disponer sólo de una plataforma, además, se optimizan los recursos disponibles.
Un comercio de Abacus a punto de abrir
Un control exhaustivo
En un informe justificativo, el consistorio rechaza la división en lotes por cinco motivos primordiales: el carácter integral e interdependiente del servicio, la necesidad de un único interlocutor responsable, la eficiencia en la gestión y el control público, la naturaleza innovadora y transversal del proyecto y la garantía de eficacia, eficiencia y calidad del servicio.
De hecho, la plataforma digital permite desde gestionar los saldos de las entidades o ciudadanos que utilicen el servicio hasta conocer el historial de compras, limitar el número de entradas por compra, enviar notificaciones personales, el control de los vales digitales cambiables por libros y la integración del 100% del catálogo de la oferta cultural de la ciudad. Y permite, al mismo tiempo, conectarse a los sistemas de venta de los promotores culturales para aplicar automáticamente los descuentos.