Europa llega tarde a la carrera espacial. Lo dice Adrià Argemí (Barcelona, 1986), fundador de Pangea Propulsion, una empresa nacida en 2018 en Barcelona con el objetivo de revolucionar la propulsión espacial y facilitar el acceso a la órbita mediante motores más eficientes y capaces de transportar más carga.
Desde hace tres meses, Pangea diseña y fabrica estos motores en su nuevo centro de producción en L’Hospitalet de Llobregat. Su llegada abre la puerta a que Catalunya y, por ende, el municipio metropolitano, puedan convertirse en uno de los polos de referencia de la nueva economía del espacio. “¿Y por qué no?”, apunta Argemí en conversación con Metrópoli. “Cerca de aquí hay otra empresa del sector que está creciendo”, añade.
La compañía afronta ahora una nueva etapa con la puesta en marcha de esta planta, que supone una inversión de siete millones de euros y con la que Pangea aspira a consolidarse como un referente mundial en propulsión espacial.
Adrià Argemí, CEO y fundador de Pangea Propulsion
Por el momento, Argemí trabaja para hacer crecer su empresa y contribuir a situar a Europa en el mapa de la industria espacial. Una carrera en la que, a su juicio, el continente parte con desventaja. “Vamos tarde, 10 o 15 años tarde”, asegura. Europa tiene el talento y también el dinero, sostiene, pero necesita algo que considera fundamental: liderazgo y una estrategia común para competir con Estados Unidos y China.
Pregunta: Primero de todo, enhorabuena por el Premio Joven Empresario que recibió recientemente en el que se reconoce su trayectoria. ¿Qué significa después de haber apostado por un sector todavía tan incipiente como el de la propulsión?
Respuesta: Me hace muy feliz, pero en este caso todavía más, porque no es solo un reconocimiento a mi persona, sino también al recorrido de Pangea. Siento que puede ser un ejemplo para influir a otras personas que quieran emprender, para que se lo crean y vean que también pueden hacerlo.
Pangea nació con la ambición de transformar la propulsión espacial. ¿Qué oportunidad de mercado detectó para especializarse exclusivamente en motores?
Pangea nace porque queremos revolucionar el acceso al espacio desde la propulsión. Nuestro mercado es toda aquella gente que quiere poner satélites en órbita. Empezamos queriendo hacer un cohete, pero es muy costoso, tanto en personal como financieramente. Sin embargo, teníamos un diferenciador muy claro, que era la propulsión, porque permite llevar más carga al espacio y hacerlo de forma más eficiente. Así que nos centramos en ello para que, cuando la gente quisiera hacer cohetes más grandes, viniera a nosotros para incorporar nuestros motores. Queremos ser los especialistas en propulsión del sector. De ahí el cambio de nombre de Pangea Aerospace a Pangea Propulsion.
En un sector históricamente dominado por grandes grupos industriales, ¿qué ventajas competitivas tiene una empresa especializada como Pangea?
Ser más ágiles y poder centrarnos en un ámbito más de nicho, que es la propulsión. En Europa, en muchos desarrollos vamos más lentos que nuestros amigos americanos o chinos, y focalizarnos en una sola cosa nos permite ser mucho mejores en ese ámbito que nuestros potenciales clientes.
La economía espacial está creciendo a gran velocidad. ¿En qué punto cree que se encuentra Europa frente a Estados Unidos y China?
Vamos entre 10 y 15 años tarde. China es un mercado completamente opaco; ellos se lo comen y se lo guisan. Hay pocas empresas europeas y americanas con mercado en China. Estados Unidos invierte mucho más que Europa y tiene una mayor predictibilidad. Estados Unidos y China van más rápido y de una forma más unificada. Aquí tenemos el talento y también el dinero, pero falta liderazgo y que vayamos todos a una a nivel europeo.
¿Capitanearás tú ese liderazgo europeo que dices que falta?
Yo intentaré hacer todo lo que pueda, pero Pangea no va a resolverlo todo (ríe). No tenemos esos aires de grandeza. Pero sí podemos contribuir compartiendo lo que funciona y lo que no. Está claro que falta un sentido de unidad a nivel europeo: no hay una institución única a la que te puedas dirigir. Falta un ente que gestione la demanda. Yo quiero que Europa tenga un nombre en el sector espacial y que seamos un gran continente.
La industria aeroespacial necesita perfiles altamente especializados. ¿Es fácil encontrar talento en Barcelona?
Estoy un poco sesgado porque, como antiguo alumno de la UPC, me alegra poder dar opciones a los alumnos que salen ahora. Tenemos el talento, pero creo que todavía falta gente con mucha experiencia, así como operarios y técnicos. Hace falta mano de obra cualificada. Esta especialización se va desarrollando a medida que la industria madura.
Entre vuestros primeros proyectos destaca la integración de ARCOS, el primer motor aerospike methalox del mundo a escala real. ¿Qué recorrido comercial le veis a este motor?
Uno muy esperanzador y prometedor. Estamos creando un modelo de negocio que no existe. En el sector espacial, históricamente, el proceso está muy verticalizado: ellos se lo hacen todo, desde los motores hasta los cohetes y los satélites. Con el volumen que está generando el acceso al espacio, mucha gente no tiene el dinero, pero sí el conocimiento y el talento para crear ese know-how desde cero.
Aquí es donde entramos nosotros: somos el experto de nicho que se encarga de una de las partes críticas. Estamos para proporcionar la mejor tecnología posible en propulsión y conseguir que esta gente pueda acceder a órbita lo más rápido posible.
Contadnos, para los que no entendemos de ello, ¿qué es, para qué sirve y qué supone este hito?
Históricamente, los motores eran de usar y tirar. Pero, con algo que cuesta tantos millones de euros, no tiene sentido. Con este motor podemos llevar más kilos a órbita, entre un 15 y un 20 % más. Este tipo de motor se adapta de manera automática, gracias a la aerodinámica y a su forma, a la presión que tiene en el exterior. Esto puede ser revolucionario porque, en un momento en el que se producen tantos lanzamientos, conseguir un 15 % más de capacidad es realmente game changing. Además, permite reutilizar una parte o la totalidad del cohete.
Adrià con una maqueta de ARCOS al fondo, el primer motor aerospike methalox del mundo a escala real
España está ganando protagonismo dentro del ecosistema espacial europeo. ¿Qué fortalezas tiene nuestro país para convertirse en un actor relevante?
Primero, que tiene la ambición de ser un actor relevante, que ya es mucho. Esto luego se ha traducido en inversiones de récord: ahora España es el cuarto país de Europa en volumen de inversión y contribución a la Agencia Espacial Europea. También tenemos el talento.
Han elegido L’Hospitalet para instalar su centro de fabricación. ¿Qué factores pesaron más en esa decisión y qué ofrece este ecosistema que no encontraban en otros lugares?
Para nosotros era importante la distancia respecto a nuestras principales oficinas y tener una buena conexión con Barcelona, porque la mayoría de nuestros empleados viven allí. También estamos cerca del aeropuerto. Teníamos otras opciones dentro del área metropolitana de Barcelona, pero eran menos atractivas.
¿Aspiran a que L’Hospitalet se convierta en un centro estratégico para la industria espacial europea?
Cerca de aquí está Sateliot, otra empresa del sector que está creciendo. Si se dan las condiciones, el hecho de tener la Fira al lado puede ayudar. Sí, ¿por qué no? Ha sido casi una serendipia encontrar este sitio aquí. Si, en este sentido, L’Hospitalet quiere favorecer que vengan más empresas del sector, seremos los primeros en empujar.
Esta nueva fábrica implica una inversión de siete millones de euros. ¿Qué retorno esperan obtener y en qué plazos confían en amortizar esta apuesta?
Estamos trabajando en un par de posibles contratos que acortarían mucho el plazo de amortización, hasta un mínimo de dos años, pero estamos trabajando para que así sea; no hay nada firmado todavía. En el mejor de los casos, esta nave industrial se nos va a quedar pequeña relativamente rápido. Estamos trabajando muy duro para que así sea.
Adrià Argemí, CEO y fundador de Pangea Propulsion
¿Qué ventajas competitivas les aporta tener todo el proceso concentrado en una única planta?
Tener todo bajo un mismo techo permite controlar los costes y los tiempos. Poder hacerlo todo aquí te permite saber que, si no has llegado, es porque tú no has llegado. La principal ventaja competitiva es el control del tiempo.
¿Cómo imagina Pangea dentro de cinco o diez años?
Me imagino que nuestra posición se habrá afianzado como empresa de referencia en propulsión dentro del sector aeroespacial, con contratos mucho más grandes y clientes de todo el mundo que nos ayuden a crear un nombre reconocido en el sector.
