El templo de la Sagrada Família es una visita obligada para aquellas personas que visitan Barcelona por primera vez. Este hecho también ayuda al barrio que acoge al templo, que recibe el mismo nombre, a darle vida puesto que siempre (antes de que llegase esta pandemia global que lo ha parado todo) ha sido una zona con mucho movimiento de gente en la ciudad, con los problemas y quejas que esto conlleva también.

Ahora la periodista y escritora barcelonesa Inma Santos propone en su blog personal un recorrido para descubrir el origen humilde de este conocido barrio del distrito del Eixample, y propone hacerlo a partir de 18 pasajes, que dan forma a este rincón de la capital catalana.

SIGLO XIX

Santos indica que "entre las calles actuales del barrio aún se ocultan, discretos y orgullosos, los vestigios de su humilde origen, la esencia de lo que fue El Poblet, un suburbio de viviendas sencillas y terrenos agrícolas, surgido en la segunda mitad del siglo XIX, en la frontera del antiguo municipio de Sant Martí de Provençals, en torno a la zona que actualmente delimitan las calles de Nàpols con Marina y Mallorca con València".

Además, la escritora también asegura que aquel pequeño suburbio, que perdió su denominación original durante el siglo XX, en favor de la Sagrada Família, "fue ampliando sus límites y en él proliferaron las casas de planta baja y primer piso, al estilo de las modestas viviendas del momento en toda la llanura de Barcelona. Quince años después del inicio de las obras del templo, en 1897 el pueblo de Sant Martí de Provençals y el barrio de El Poblet, que ya se había extendido más allá de la frontera, quedaron agregados a Barcelona unidos por la calle de València", añade.

PLAN CERDÀ

Cuando el crecimiento del Eixample alcanzó esta zona y llegó el momento de construir sus calles según el Plan Cerdà, las casas de este núcleo peligraron. "Condenadas en principio al derribo por la dictadura de la cuadrícula, plantearon algunos problemas muy serios, sobre todo relacionados a la reubicación de la gente que vivía allí", mantiene Inma Santos.

"Finalmente, las autoridades de la época se vieron obligadas a aceptar su supervivencia integrándolas en pequeños callejones internos dentro de las manzanas dibujadas por Gaudí, de manera que facilitaran una salida a las nuevas calles del Eixample", afirma la periodista barcelonesa.

Ese es el origen de los numerosos pasajes, unos más grandes otros más pequeños, que todavía sobreviven y dotan al barrio de una gran personalidad. Si el lector desea saber cuáles son, puede continuar la historia aquí.

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