La postal de Sant Jordi en Barcelona suele ser idílica, a pesar de algunos altercados que surgen por la presencia de los partidos políticos en la diada, el día suele transcurrir con alegría y jolgorio. Sin duda los protagonistas de la celebración son los libros y las rosas, que están al alcance de cualquiera en los miles de puestos que adornan cada esquina de la ciudad. Durante este día tan especial se venden millones de flores de todos los colores y libros para cualquier gusto, y aunque pensemos que la venta de este tipo de productos es fácil y sencilla muchos tienen que buscar medidas alternativas para conseguir hacerse con el objeto deseado

A día de hoy la mayoría de personas usa la tarjeta de crédito para realizar cualquier compra, desde un café hasta el pago de un producto financiado, pero aunque vivamos en la era de la tecnología y la modernidad, no todos los establecimientos permiten esta manera inmediata de comprar. Barcelona ha sido testigo de las largas colas que se han formado, y se seguirán formando durante el transcurso de la jornada en los cajeros automáticos. Aunque muchos puestos no se hayan atrevido a especificarlo en forma de carteles, no permiten la compra de rosas o libros con tarjetas de crédito. 

 

Largas colas en un cajero automático de Plaza Catalunya / V.M 



 

LOS DATÁFONOS, UN ARMA DE DOBLE FILO 

Las grandes librerías y floristerías cuentan con multitud de datáfonos que ofrecen esta facilidad a sus clientes, pero los pequeños empresarios o los jóvenes que se han aventurado a montar una 'paradita' para recoger dinero para el viaje de fin de curso, no cuentan con ellos y se encuentran con la negativa de algunos transeúntes que pretenden comprar en su puesto. 

El uso del datáfono implica que la entidad bancaria se lleva un tanto por ciento de la venta, por eso muchos no han querido utilizar este método de pago. Otros, como la dueña de un puesto de venta de rosas situado en La Rambla han decidido adoptar esta alternativa por primera vez y especificarlo con carteles para atraer a más consumidores. 

 

Puesto de venta de rosas que especifica la posibilidad de pago con tarjeta / V.M 



 

Los cajeros automáticos recibirán más vistas de las habituales, con las nuevas tecnologías han acabado siendo lugares olvidados o visitados en momentos de emergencia, pero el espíritu de Sant Jordi y los productos originales y artesanales que venden en la mayoría de los puestos asegurarán largas colas durante toda la jornada

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